La vacuna: cosas buenas que parecen malas

Estrategia marcada

por Jesús Jair Zamudio Aguirre

Para ser libres hay que ser esclavos de la ley”. – Cicerón

Si algo dará de que hablar en los próximos meses será el comportamiento del Presidente, su gobierno y su partido de cara a la jornada electoral del próximo 6 de junio, y es que mas allá del actuar y las obras que se han ido realizando en su gestión de ya 2 años (donde también hay mucho que analizar), hay que reconocer que el mexicano se ha acostumbrado a ver al Lic. Andrés Manuel López Obrador como un actor continuo en las elecciones en los últimos al menos 14 años.

No podemos evitar pensar que la imagen del Presidente es el activo mas grande que tiene el partido MORENA y que mucho se ha hablado incluso del “efecto peje” con respecto al arrastre que ha tenido para los candidatos que usan sus siglas por el solo hecho de aparecer en la boleta, vaya hasta se llegó a cuestionar las intenciones que tenía de querer llevar a cabo la consulta popular en las mismas fechas de la elección constitucional, cuestión que a fin de cuentas no logró a diferencia de mantener sus comentarios electorales en la “mañanera” lo cual le acaba de conceder el TEPJF.

También es de pensar que él y su equipo son conscientes de que no es lo mismo ser candidato que ahora ya como autoridad, en donde está expuesto al desgaste natural que da el ser quien toma las decisiones y que en un país tan complejo y extenso y con tantas formas de ver la realidad, es casi imposible que se quede bien con todos y por ello tanto el Presidente como sus asesores estarán diseñando las estrategias para seguir contando con el apoyo popular (algo que es totalmente válido y es el objetivo de todo partido político, siempre y cuando no se infrinja la ley para ello)

Por eso no es de extrañar la disyuntiva que se presenta ahora que todos sufrimos la pandemia provocada por la COVID 19, que se cuestione si AMLO y su gobierno no pretenden hacer un uso “electorero” de la vacuna y mas al entrar a la ecuación los tan cuestionados “Siervos de la Nación” y el modus operandi que se esta llevando a cabo para la campaña masiva de vacunación. Para analizar este asunto quisiera traer a colación diversos temas que aunque parecieran no estar relacionados, considero que se juntan en el asunto en cuestión y podrán darnos luz con respecto a lo que está pasando.

Para empezar quisiera citar un muy buen reportaje de Viridiana Ríos en la revista expansión (https://politica.expansion.mx/voces/2021/02/15/reporte-coneval-de-aqui-saldran-los-principales-escandalos-de-la-4t) donde hace referencia al reporte de la CONEVAL donde evalúa la política social del gobierno y que en resumen llega a la conclusión de que: “Hay dos focos rojos: (a) el enfoque obsesivo en dar efectivo, y (b) el desorden que impera en los Servidores de la Nación.”

Con respecto a este segundo punto nos dice que: “los Servidores de la Nación no están bien capacitados y no conocen los programas a detalle. Su poca capacitación hace que éstos estén actuando de formas que incluso pudieran ser ilegales.” Y este es el punto que nos interesa, ya que el mismo Presidente nos confirma que estos brigadistas le piden a los adultos mayores su INE y en muchos casos su CURP, además de tomarles fotos, al acudir a la aplicación de la vacuna, con el pretexto no de condicionar el voto sino para tener los datos para poder localizarlos para la segunda dosis.

En la mañanera del 17 de febrero se dijo ofendido ante los cuestionamientos del porqué se pedían estos documentos, manifestó que no tiene nada que ver con el periodo electoral, y hasta expresó que: “eso sí calienta…que nos comparen con los de antes…no somos lo mismo.”

Pero a pesar de las buenas intenciones y la forma campechana de comunicar del presidente, en cuestiones de elecciones debemos remitirnos a las leyes de la materia y con respecto a los delitos, esta es la Ley General en Materia de Delitos Electorales, la cual en su art 7 frac. XI nos dice que es una infracción que cualquiera “Se apodere, destruya, altere, posea, use, adquiera, venda o suministre de manera ilegal, en cualquier tiempo, materiales o documentos públicos electorales.” y en el art 11 frac. II nos dice que queda prohibido que los servidores públicos: “Condicionen la prestación de un servicio público, el cumplimiento de programas gubernamentales, el otorgamiento de concesiones, permisos, licencias, autorizaciones, franquicias, exenciones o la realización de obras públicas, en el ámbito de su competencia, a la emisión del sufragio en favor de un precandidato, candidato, partido político o coalición; a la abstención del ejercicio del derecho de voto o al compromiso de no votar a favor de un precandidato, candidato, partido o coalición.”

De la lectura de ambos artículos podemos ver que la cosa no está fácil de interpretar, pues si bien se pide tomar foto de la credencial y hasta del ciudadano, eso no conlleva un apoderamiento de la mismas, mas si de sus datos electorales y con el plus de relacionarlos con un numero telefónico y al interpretar el delito especificado en el art 11, podemos interpretar que al menos que se niegue una vacuna por no querer proporcionar los datos o que un “servidor de la nación” específicamente diga que solo se vacunará a los que pretendan votar por MORENA, pues no podemos deducir tampoco que se configure en un delito en la materia… por el momento.

Sin embargo si podemos deducir de que existe una apropiación de los datos contenidos en dicho material lo que sin existir la debida “Manifestación de protección de datos personales” si conlleva a un delito en términos de lo dispuesto por la Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Pública (Ley General de Transparencia), la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública (Ley Federal de Transparencia), y la Ley General de Protección de Datos Personales en Posesión de Sujetos Obligados. con los delitos y penas que esto pueda configurar.

Recordemos que el “principio de legalidad” obliga a la autoridad a hacer solo lo que la ley autorice y es por eso que debemos estar muy atentos al actuar de los “Siervos de la Nación” ya que a pesar de la premura y lo extraordinario de la situación de la pandemia, no se deben implementar campañas sin lineamientos bien detallados en donde se especifiquen los requisitos y como recolectarlos, así como el actuar en cada uno de los procesos de estos funcionarios.

Este tipo de acciones que rozan la ilegalidad y que hace que luego tengan que retractarse ante las denuncias y solo porque se alza la voz, solo provoca que los ciudadanos arqueemos las cejas y que mas de uno piense que tanto la vacunación como todo lo que llevan a cabo los brigadistas de este gobierno tiene como fin la implementación de 23 mil activistas pagados del presupuesto federal para la construcción de redes a favor del presidente.

Porque siendo mal pensado les dejo una hipótesis: ¿qué pasaría si más adelante hay gente a la que si se le tomó foto a su credencial de elector que comienza a recibir llamadas no solo para la segunda dosis sino con mensajes con trasfondo electoral? Sin duda como seguimiento del caso y como concatenación se podría demostrar el delito electoral.

La tentación de ejercer el poder más allá de los limites siempre será una posibilidad que solo tiene como cauce seguir la ley a toda costa, esa siempre será la “estrategia marcada” para un país democrático.


¿Qué tanto te gustó lo que leíste?


Datos del autor:

Abogado, Maestro en Derecho Electoral y Mercadólogo, ganador del premio nacional de publicidad, originario de la Cuenca del Papaloapan

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