La Corte, el incomodo contrapeso

Themis y Deucalión
Por Luis Miguel Rodríguez Alemán

Me gustaría comenzar este texto, parafraseando al politólogo veracruzano Don Jesús Reyes Heroles, quien volviera famoso el aforismo político que afirma que en política y en democracia generalmente lo que resiste, apoya; el político tuxpeño en uno de sus más celebres discursos aventuró a decir que la oscuridad de una sola idea o la falta de ideas produce ofuscación; por tanto la luz del enfrentamiento de ideas, de su lucha, no deslumbra, ilumina.

Los verdaderos demócratas entienden que el disenso más que socavar el poder, lo fortalece. Sin embargo, en el político que acumula tanto poder, siempre está latente la tentación de ejercerlo todo, y no permitir por ningún medio que exista una expresión de poder que se escape de su control.

El reciente debate sobre la Ley de Remuneraciones, y la posición de la Suprema Corte frente a ella, inteligentemente se ha centrado –por quienes buscan acumular todo el poder– en un tema de salarios. ¿Cómo es posible, que habiendo un pueblo pobre, exista gente que gane más que el presidente?

Quienes planearon, orquestaron, redactaron y aprobaron esa Ley, sabían lo que habrían de provocar, sabían que el texto habría de pasar forzosamente por un control constitucional –mismo que es facultad exclusiva del Poder Judicial– y sabían que con ese debate podrían socavar la credibilidad de uno de los poderes con mayor aceptación entre el pueblo mexicano.

Les mienten quienes dicen que nuestro Poder Judicial es el mejor pagado del mundo. Por poner solo un ejemplo, en Estados Unidos, un juez de distrito gana tres veces más que su equivalente en México (para más información puede usted consultar los datos en referencia en la página uscourts.gov).

También les miente quien afirma que no existe precedente en otros países sobre la autonomía en los sueldos del Poder Judicial; al respecto desde 2013 la Comisión Interamericana de Derechos Humanos se pronunció sobre el tema, mediante el texto denominado “Garantías para la independencia de las y los operadores de justicia : Hacia el fortalecimiento del acceso a la justicia y el estado de derecho en las Américas”, en donde entre otras cosas se afirmaba que el Estatuto Universal del Juez contempla, que el operador de justicia “debe recibir una remuneración que sea suficiente para asegurar su independencia económica”, la que “no debe depender del resultado de la actividad del juez y no debe ser reducida mientras preste servicio profesional”.

Por tanto , el tema no debe únicamente analizarse desde la esfera de la defensa de los salarios, la pugna del Poder Judicial va más allá, y se centra primordialmente en un tema de autonomía. Venezuela, Cuba, Bolivia, son solo algunos ejemplos de dictaduras que socavaron la independencia del poder judicial para quitarse de encima cualquier tipo de contrapeso. Y para lograrlo, fueron muy inteligentes al orquestarlo, pues en cada uno de esos ejemplos, la toma del poder no vino desde una decisión unilateral del Estado, no, esta siempre fue justificada como “una demanda legítima del pueblo” harto de los excesos del Poder Judicial.

Luego entonces, en la narrativa por apoderarse de todas las expresiones del poder, aquellos dictadores comenzaron su lucha poniendo al pueblo en contra, quien movido por los sentimientos y no por la razón, compró la pugna y derrocó con su respaldo, al último contrapeso real que existía en aquellos naciones.

¿Quiere usted un ejemplo de la gravedad de esto? Hace unas semanas, en Bolivia, el pueblo mediante un referéndum votó en contra de la participación del Presidente Evo Morales en un proceso de elección de cara a su 4 periodo. Evo, llevó la decisión del pueblo al Poder Judicial (mismo del que tomó su control muchos años antes) y este le permitió participar nuevamente por la reelección. Bolivia no tiene ya, ningún contrapeso de poder que le haga frente a los excesos del Presidente.

En México es evidente que se planea repetir ese guión. La primera parte ya está en escena, confrontar al pueblo, señalarle un nuevo enemigo, maquinar una lucha de clases, donde no existe. Señalar los excesos, amplificar los defectos, y minimizar las virtudes. En los días por venir la arremetida en contra del Poder Judicial se intensificará, y lamentablemente el pueblo difícilmente podrá identificar que está siendo utilizado para derrocar al último contrapeso incomodo.

Parafraseando a un verdadero progresista mexicano, Ignacio Ramirez, concluyo este texto retomando sus ideas, frente a la nueva República, no veo sino infecundos sentimientos de libertad y corrompidas fuentes de ilustración, brotando bajo la luz y el fuego de la moderna filosofía en corazones monárquicos y en espíritus aristotélicos.

¿Qué tanto te gustó lo que leíste?


Datos del autor:

Abogado litigante, egresado de la Facultad de Derecho de la Universidad Veracruzana, fundador de plumasprogresistas.com.

Facebook: facebook.com/lmaleman – Twitter: @RodrguezAleman


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