Del beneficio de la duda o cómo MORENA debe pasar de las buenas intenciones a los hechos para convencernos.

Por Jesus Jair Zamudio Aguirre


“La forma de asegurar la libertad es ponerla en manos del pueblo, es decir, darles el poder en todo momento para defenderla en la legislatura y en los tribunales de justicia”.

El Presidente americano John Adams

Es un hecho, en México estamos por comenzar una nueva etapa, (más allá de si la quieren llamar 4ta transformación o no) la cual llevará como sello lo que haga o deje de hacer el nuevo partido que se hizo del poder con el favor del voto de la mayoría, donde todo será por o culpa de MORENA y de quien es su líder, el presidente electo Andrés Manuel Lopez Obrador; y esto causa mucho revuelo y zozobra en el país.

Pero detengámonos un momento a reflexionar y analizar objetivamente; ¿qué es lo que está pasando? ¿Cuál es el México que yo me imagino? ¿Cuánto choca ese México con el proyecto de nación de MORENA y AMLO? o ¿Cuánto coincide y en qué cosas? y lo pongo así porque pareciera que nuestra nación nuevamente esta cayendo en una polarización que a nadie conviene.

Este fenómeno no es exclusivo de México, acabamos de ser testigos de la elección de Brasil y mas recientemente de la elección intermedia de los EEUU en donde la polarización ha sido tal, que si hacemos un recuento de ¿quién ganó la elección? muy a pesar de lo que diga el presidente Donald Trump no será fácil encontrar la respuesta de un rotundo ganador, pues el pueblo norteamericano decidió repartir el poder entre los dos grandes partidos para que exista realmente pesos y contrapesos; es decir hace solo dos años eligieron el proyecto de los Republicanos y Trump, pero hoy deciden acotarlo en la cámara baja. Porque así es como se hace democracia en el primer mundo.

Aquí en México la narrativa es un poco diferente, el hartazgo, el cansancio ante los hechos muy marcados de corrupción y una pobreza dolorosa, hizo que se decidiera por la opción que prometió un cambio de régimen. Y los primeros indicios de cambios que venido sucediendo, levantan resistencias por uno y otro lado, aunque realmente, y en estricto derecho, su mandato y el nuevo régimen aún no ha comenzado. Sin embargo, en los albores de lo que pareciera un cambio en la manera de gobernar y en la narrativa del poder, existe la impresión de que existe una mayor resistencia al cambio que en otras partes del mundo.

En mi particular punto de vista, considero que debemos dejar avanzar el tiempo y ver la instrumentación de sus planes y cómo estos afectan a México; es un hecho que en la practica deberán corregir muchos errores que ya se comienzan a ver (o cometer), como la forma de implementar sus consultas y que estas –más que disfraces de imposiciones– sean verdaderos instrumentos para la participación ciudadana en decisiones importantes. Estoy convencido de que más que polarizar, la ciudadanía debería politizarse y darse cuenta que su intervención en asuntos públicos no es cosa menor y aprovechar la posibilidad que se le da, pues aunque pareciera que le marcan la pauta, un pueblo organizado puede elevar su voz por sobre cualquier consulta por mas amañada que parezca.

De entrada, yo les doy el beneficio de la duda, porque veo que quieren atender temas que nos atañen a todos: verbigracia, el asunto de las comisiones bancarias. Es un hecho que esta cuestión no resultaría fácil, pues conlleva la pérdida de privilegios de un factor real de poder como son los banqueros y sus empresas transnacionales, pero solo un loco se enojaría por el intento de parte de su gobierno para atender algo que a todas luces lo beneficiaría. Sin embargo también deberán corregir la forma de llevar a cabo cambios tan abruptos.

Y también deberán engrosar su piel ante las posibles críticas o recomendaciones que les hagan tanto los periodistas, los expertos como la oposición, puesto que deben partir que todo plan o proyecto que tengan no es perfecto sino perfectible y que no solo son ellos o para sus partidarios, sino que ya gobiernan para aproximadamente 130 millones de mexicanos aunque no los hayan votado.

De no gustarnos las cosas como resulten en 3 años, siempre tendremos la opción de irlos acotando en la elección intermedia y no continuar con este proyecto en 6 años, porque así funcionan las cosas en democracia y porque así debemos pensar maduramente de ahora en adelante; hace poca mas de 100 años aún nos decían que no estábamos preparados para elecciones libres, demostremos cuán equivocado estaba este personaje, solo así encontraremos el progreso. Esa debe ser nuestra estrategia marcada.

¿Qué tanto te gustó lo que leíste?


Datos del autor:

Mercadólogo, ganador del premio nacional de publicidad, originario de la Cuenca del Papaloapan

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