La UNAM despierta en defensa de su comunidad

“Carpe diem”

Por Víctor Alberto S. P.

“Cuando la UNAM despierta, México retumba”

El verdadero espíritu universitario está despertando, y con ello la lucha por sus derechos y la exigencia de poner fin a la violencia injustificada en contra de los estudiantes, que permanecen en un estado de incertidumbre, que viven día a día en los campus de diferentes Universidades, Facultades y Prepas.

El miércoles 5 de septiembre del presente año, se llevó a cabo una marcha por los hechos violentos que se suscitaron el día lunes de la misma semana, en contra de manifestantes pacíficos por parte de grupos porriles. Cerca de 30 mil estudiantes se manifestaron para exigir de manera pacífica la salida de los “porros” de nuestra máxima casa de estudios de la Nación.

Imanol Ordorika investigador del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, señala en su publicación “Violencia y porrismo” en la educación superior en México, que el porrismo surge a finales de los años 50. Este denominativo de “porros” surge de las estrechas conexiones que guardaban estos grupos con los equipos de futbol americano y su afición. Señala Imanol Ordorika:

“El porrismo de la capital adquirió rasgos más violentos; se hizo más presente en muchas escuelas y facultades no sólo a través de actos de provocación, delación y control, sino también en actos puramente delictivos como robos y atracos, hostigamiento sexual y golpizas frecuentes”.

Este tipo de personajes, ajenos a los intereses primarios de la Universidad, son utilizados en algunas ocasiones como monedas de cambio por grupos de poder, ya sea en la esfera escolar o política, cumpliendo así sus encomiendas con el único fin de no ser molestados en su habitual proceder.

En algunos de estos casos las autoridades universitarias tienen identificados a los alumnos que pertenecen a estos grupos violentos, pero la mayoría de las veces no toman acciones concretas. El enojo generalizado responde a las acciones que estas organizaciones vienen realizando desde hace ya varios años como lo son el robo, el “taloneo” y hasta las amenazas para obligar a entrar a los estudiantes dentro de sus filas para recibir protección y ya no ser violentados constantemente.

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Es claro que este problema viene de la justificada exigencia, de la sociedad estudiantil hacia su alma mater, de un ambiente pacifico, digno y libre, para poder tener un desarrollo integral y saludable en sus estudios.

Dentro de las medidas tomadas por los directivos de la Universidad fue la expulsión de 18 alumnos que fueron perpetradores de los actos violentos en Cuidad Universitaria y la suspensión del coordinador operativo de Auxilio UNAM.

La falta de acciones duraderas y definitivas demuestra un preocupante desinterés hacia su alumnado, si bien es cierto que no se puede culpar de actos de terceros a la universidad, no se pueden eximir de responsabilidad, al ser las autoridades universitarias las encargadas de la seguridad y el desarrollo de los alumnos. Las medidas tomadas no aseguran la integridad estudiantil y solo pretenden tapan el sol con un dedo.

Las altas consignas de los estudiantes universitarios son la expulsión y la presentación ante las autoridades correspondientes de estos pseudo-estudiantes que manchan el nombre de nuestra prestigiada Universidad, la desaparición de estos grupos que sólo se dedican a violentar a la comunidad y la certidumbre real de que se puede estudiar en un ambiente pacífico y digno.

La opacidad por parte, no solo de la universidad, si no de las autoridades gubernamentales al generar acciones que erradiquen este tipo de grupos violentos sin razón de ser y vestigios de un pasado decadente, genera dentro de la comunidad estudiantil un rechazo y una llamada de atención hacia las exigencias justas y necesarias para el correcto desarrollo escolar.

No se necesita un gobierno de represión, se necesita una sociedad de libertad, pero si esta libertad se ve coaccionada por grupos de la misma sociedad, se deben de tomar medidas determinantes para garantizar la seguridad y la estabilidad social.

“Por mi raza hablará el espíritu”: José Vasconcelos

 

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Estudiante de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Filántropo, Político, Veracruzano.
Facebook: Víctor Alberto Sánchez
Instagram: @vicasp08

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