¿Y nuestra identidad?

Palabra Veraz

Por Francisco Vélez

 

“Hemos logrado desatar el nudo sin romper la cuerda”, palabras más, palabras menos, es la frase atribuida a Agustín de Iturbide aquel 24 de agosto de 1821, con la cual se concluyó la firma de los Tratados de Córdoba, lo que representaría sellar de facto la Consumación de la Guerra de independencia de México respecto a España iniciada por Hidalgo once años antes; de esto han pasado ya 197 años.

Precisamente hace tres días, en nuestra querida Córdoba, Veracruz, conmemoramos un año más de este emblemático acontecimiento histórico, por desgracia, para muchos de los cordobeses, las actividades llevadas a cabo por el Ayuntamiento de Córdoba para festejar esta fecha pasaron sin pena ni gloria.

No hubo contenido, no hubo una difusión masiva para explicar a la sociedad el significado y trascendencia nacional, aún en nuestros días, de este acontecimiento, sencillamente, no hubo identidad. Pero a esto ya estamos acostumbrados los cordobeses, hace unos meses nuestra ciudad cumplió 400 años de haber sido fundada y hasta este día no se ha logrado generar identidad entre la sociedad y este acontecimiento.

Si bien es cierto para celebrarlo se llevaron a cabo diferentes actividades artísticas, e incluso se retomó la instalación de la Feria de Córdoba, pero de igual manera hay quienes dicen que a esos festejos faltó historia, tradición, cultura, leyendas, de nuevo, faltó identidad.

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Y es que paradójicamente la identidad puede ser entendida con una irónica dualidad dentro de los seres humanos, por un lado es la característica o rasgos que nos identifica e incluso nos diferencia como miembros de una sociedad, pero de igual manera son las costumbres, tradiciones, creencias o principios que nos entrelazan a unos con otros y que nos permite constituirnos como una solidaria colectividad. Es decir, la identidad es aquello que nos permite enorgullecernos de nuestros orígenes, pero que también nos motiva a impulsarnos y salir adelante.

Y es precisamente la conmemoración de acontecimientos históricos, es la gran oportunidad de reencontrarnos con nuestro pasado, pero principalmente de reivindicarnos con nuestro presente.

Es real, como sociedad, aún le quedamos mucho a deber a nuestro querido México. La llamada Noche Triste, triste en realidad para los españoles, pero enigmática y por demás gloriosa para los mexicas, la derrota de los españoles en Tampico en 1829, la victoria lograda en Puebla aquel patriótico 5 de Mayo de 1862; y sin ir tan lejos, la heroica defensa de nuestra querida Córdoba aquel mayo de 1821 por parte de los entonces habitantes de esta ciudad contra los nacionales, otrora llamados realistas, son solo una pequeña muestra de que los mexicanos tenemos mucho con que identificarnos de nuestro pasado.

Los acontecimientos históricos deben dejar de ser entendidos como simples y frías fechas marcadas en un calendario cívico y nuestros héroes nacionales deben dejar de ser vistos con la frivolidad que produce el bronce de sus estatuas; humanicemos el estudio de nuestra historia, retomemos la identidad como un valor que nos permite enorgullecernos de nuestro pasado, no solo memoricemos lo que ya pasó, entendamos con sensibilidad las circunstancias que los originaron, pero más aún, valoremos la trascendencia que tienen aún en nuestros días.

En la historia no hay buenos ni malos, simplemente hay personas, como nosotros, ciudadanos, gobernantes, clérigos, estudiantes, hombres y mujeres que estuvieron en el lugar indicado y en el momento indicado, pero lo más importante que supieron participar de forma activa ya sea mediante el uso de las armas o del libre pensamiento, siempre buscando lo mejor para nuestra patria.

Sin duda todos los seres humanos tenemos derecho a equivocarnos, y también todos tenemos derecho a una nueva oportunidad, y es real, los mexicanos nos hemos equivocado y nos hemos equivocado mucho, pero lo más importante es que estamos en el momento idóneo para aprovechar esta nueva oportunidad que nos da nuestra patria. Hagamos un alto en la cotidianidad de nuestra vida diaria y reflexionemos: ¿Nos identificamos con la realidad que vivimos? y ¿Qué estamos haciendo para rescatar a México?…

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Jorge Francisco Vélez Bautista

Licenciado en derecho, Maestro en derecho contractual, notarial y registral, y Doctor en Ciencias Políticas. Promotor de los derechos del adulto en la Delegación Regional de la Secretaría de Desarrollo Social del Gobierno Federal.

 

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