Política mexicana, y el sesgo por confirmación

Themis y Deucalión
Por Luis Miguel Rodríguez Alemán

Imagínelo usted así; lleva meses queriendo comprar un producto (en este ejemplo hipotético digamos que es un carro), se ha convencido así mismo sobre cual será, ya se dió a la tarea de investigar un poco al respecto, sus características, precio, etc. Pero resulta que existen comentarios de algunas personas, (probablemente sin ser mayoría) que le advierten sobre la calidad de este hipotético producto. Le han dicho que no es lo que promete, que será una mala compra, que no es de buena calidad, entre otro sin fin de objeciones.

Al final a usted no le importa, ya sea por una u otra cosa, está convencido de que ese producto es el que usted quiere y necesita. Por lo que toma la decisión y da un salto de fe, opta por creer en las bondades de lo que investigó o averiguó, en lugar de las objeciones que escuchó. Atiende a sus propias evidencias y sus propias creencias, y desestima las contrarias.

Una vez adquirido, comienza a advertir –aunque tal vez al principio no de manera consiente– que los detractores de este hipotético producto tenían algo (o mucho) de razón; se da cuenta que algo no anda bien, que no era lo que usted esperaba, o de la calidad deseada; pero pagó ya una fuerte cantidad de dinero por él, y entonces es cuando sucede algo curioso: en lugar de admitir que ha cometido un error, que fue engañado o estafado, o que simplemente no era lo que usted esperaba, usted comienza –ante los detractores y ante usted mismo– a justificar, defender y hasta elogiar el producto en cuestión.

IMG_1224.JPG

Esto es lo que los psicólogos llaman “el sesgo por confirmación”, y fue definido por primera vez por el psicólogo cognitivo Peter Cathcart Wason. Según la ciencia, este sesgo consiste en una tendencia a favorecer, buscar, interpretar, y recordar, la información que confirma las propias creencias o hipótesis, dando desproporcionadamente menos consideración a posibles alternativas o a hipótesis en contrario. En palabras simples y llanas, el sesgo por confirmación es una tendencia a ver o creer solo lo que nos conviene.

Quienes estudian este sesgo, han señalado que se trata de un prejuicio cognitivo que nos incita a fijarnos solo en aquello que refuerce nuestras creencias, para evitar así caer en contradicción con nosotros mismos.

Pues como electores, y en política sucede lo mismo. Es muy común negarse a aceptar los hechos –por más contundentes que ellos sean– y reconocer que uno ha errado en su elección de cierto candidato. Básicamente se encuentra uno ante el escenario de defender a un político como si este fuera parte de su propia familia, pues resulta más fácil que tener que admitir que se ha cometido un error. Se vuelve uno dogmático, y pasa a creer y defender por el simple hecho de creer –un acto de fe–, pese a las pruebas y evidencias en contrario.

Yo particularmente he sido víctima de este sesgo por confirmación, y en más de una ocasión he decidido defender personajes que no lo merecían, pasando por alto la evidencia que me indicaba que estaba en un error. Y así como una golondrina no hace primavera, uno puede pensar que una persona en esta hipótesis no hace diferencia pero, ¿qué sucede cuando es una sociedad entera quien padece este prejuicio?

Y aquí es donde viene la polémica sobre este tema. Nos guste o no, nos encontramos en los albores de un nuevo gobierno, –que, como todo aquello que es humano, es susceptible de cometer errores y de ser corruptible– y desde este momento veo ya a electores convertidos en verdaderos feligreses yendo de un lado a otro para tratar justificar lo que en algunos casos es injustificable y de defender lo indefendible.

Es cierto, nadie quiere que le vaya mal al nuevo gobierno –por lo menos su servidor desea que le vaya muy bien–, pero se vale ser crítico sin que ello signifique una afrenta a la “unidad nacional”, se vale cuestionar sin que ello implique ser un opositor que apoya a la mafia del poder.

Estamos ante una oportunidad inigualable como sociedad, dar un paso al frente y madurar –y permitir con ello que madure nuestra democracia también– y reconocer cuando se tenga que reconocer lo que esta bien, pero ser incisivos también al señalar lo que está mal. Si en verdad lo que se quiere y se defiende es el bienestar de México, seamos un poco más críticos, sin perder nuestro lado propositivo, y apoyemos si, pero sin caer en fanatismos.

 

¿Qué tanto te gustó lo que leíste?


Datos del autor:

Abogado, egresado de la Facultad de Derecho de la Universidad Veracruzana, fundador de plumasprogresistas.com, Presidente Estatal de la Agrupación Política Nacional Ala Progresista en Veracruz.

Facebook: facebook.com/lmaleman – Twitter: @RodrguezAleman

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s