La verdad nos hará presos… a todos

Nescimus quid loquitur

Por Jafet R. Cortés

 

Me sorprende y siempre me ha sorprendido la seguridad con la que algunos (sino es que todos) personajes políticos del mundo, pero siendo más específico, de México, con la que niegan lo que ante los ojos de toda la sociedad pareciera ser evidente, su responsabilidad por los hechos a los que se incurrió en sus gestiones como funcionarios públicos. Siempre habrá un hecho de corrupción, un error de cálculo; una crisis, dos o tres crisis más, más grandes que la anterior.

Uno de tantos ejemplos es el caso del Exgobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, quizás el personaje que más infamia ha reunido en sus hombros en los últimos años. Aunque pareciera quizás repetitivo, lo menciono por evidente, y porque el hedor pútrido y repugnante a corrupción y cinismo sigue fresco en el ambiente gris que vislumbra a la realidad de México que pasar de los años permanece hundida en una especie de sueño Kafkiano del cual cada vez que transcurre el tiempo, vamos perdiendo paulatinamente el enfoque dirigido hacia su fatídica, esperanzadora, vívida o moribunda culminación. Acostumbrados estamos a que ninguna verdad, por más evidente que parezca, será suficiente para que alguien sea responsable de ello, la corrupción se ha hecho parte del sistema político y la impunidad se transformó en la pluma que escribe la historia, mientras llega uno u otro gobernante.

Nos hemos acostumbrado tanto que nos volvimos inseguros, y la inseguridad también no nos deja ver cuando existen respuestas positivas por parte de los gobernantes, ¡Pero vaya!, ¿qué han hecho para que confiemos?, el caso de Javier Duarte es curioso y ha sido relatado por más de un analista político dentro y fuera del país. Todos concluyen que existen deficiencias en la investigación y complicidad del Gobierno Federal, fecundas las dos desde el gélido y desmotivador silencio de la Procuraduría General de la República ante los señalamientos de la Auditoría Superior de la Federación durante todo su mandato, pasando por la etapa donde la película de “El Escape” se filmó en Guatemala tras un ejercicio pleno de la técnica más ancestral que han heredado los gobernantes “Mirar para otro lado y hacer como que busco” que todos sabemos a la mexicana cómo se dice a dicha actividad.

Pero siempre, después de un tiempo, olvidamos que los politiqueros disfrazados de políticos, de un momento a otro, tarde o temprano nos sorprenden. Por más sorprendidos que estemos con el suceso actual, siempre va a haber un hoyo más grande, un corrupto más corrupto, un criminal más delincuente o un escándalo mejor publicitado.

Haciendo un ejercicio de síntesis podríamos decir que en los hechos y refiriéndome como si la vida en el país fuera un juego de cartas: “Mi duarte mata a tu Odebrecht”, “No, mi Socavón mata a tu Duarte”, “no, mi Odebrecht mata a tu Socavón”; Cíclico, ¿Verdad?

duaerte

“La verdad nos hará libres”, concluyó Javier en una carta donde anunciaba que comenzaría una huelga de hambre (y dejaría de consumir cortes finos, ensaladas preparadas con los mejores ingredientes, mariscos y platillos de su preferencia), ante la “persecución política” y la “cacería de brujas” de la que estaban siendo “víctimas” sus excolaboradores. Tal grado de cinismo no podría ser de otra persona, ¿O sí?

¿Realmente la verdad nos ha hecho libres?, la realidad es que esa frase quedaría mejor como “La verdad nos hará presos a todos”; la idea de que llegue tanto personaje corrupto, sin preparación, cínico, irresponsable, es el reflejo de algo que muchos no querrán aceptar. La culpa es de todos y lo único que proyecta Javier Duarte es el reflejo en un nivel macro de todo lo que pasa en la sociedad. Para que alguien se siente en la silla del poder, alguien debió de haber votado por ellos, y alguien no dio una propuesta lo suficientemente fuerte como para convencer a los electores de un cambio.

La rueda del poder gira y nadie se mueve hasta que no lo aplastó ya, a él (ella) o a una persona cercana. El conformismo en México está fundado por las instituciones paternalistas que diseñaron programas no para ayudar a la sociedad a salir de la pobreza mental y palpable, sino para alimentar esos cinturones de miseria y poder tener a gente maleable. Pero esto no es algo que decidamos por automático como sociedad, aunque hay gente que se vea orillada a ello por su situación de vida, la idea de resilencia y nuestras ganas de superarnos a nosotros mismos, nuestros ánimos por tener unas condiciones diferentes de vida no nos las quita nadie, sino nuestra propia comodidad.

La gente cómoda se queja de la vida que viven los políticos, se queja de los abusos, de la desfachatez; la gente cómoda se queja pero no se queja de su posición inerte ante todo ello. La gente cómoda sólo se mueve cuando dicha comodidad se ve atentada, sin pensar que de un momento a otro, todo, acabará.

La rueda del poder gira y la comodidad no nos permite movernos. Aletargados vivimos hasta que los impuestos suben, hasta que los subsidios se evaporan, hasta que los apoyos acaban. Hasta ese momento decidimos movernos y cambiar, pero cuánto tiempo estuvimos estáticos consintiendo, ¡Claro que lo somos!, los culpables somos todos, unos más que otros pero lo somos.

18 DE AGOSTO DE 2018

¿Qué tanto te gusto lo que leíste?


Datos del autor:

Político, pambollero,escritor, Licenciado en derecho egresado de la Universidad Veracruzana, originario de Xalapa, Veracruz Twitter: @JAFETcs

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2 comentarios en “La verdad nos hará presos… a todos

  1. Excelente columna. Toda la razón quienes tienen culpa de todo, el conformismo de la sociedad, el voy a votar por tal candidato por mi pedacito de lámina y la despensa de 3 pesos. Por dejarse llevar por la corriente y no actuar hasta que se tiene el agua en el cuello. Y este personaje “Duarte” le va hacer bien la huelga de hambre quien quita y baja un poco de peso.

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  2. Muy bien descrita la terrible situación por la que llevamos toda la vida atravesando los mexicanos y más terrible que continuemos aguantando pan con lo mismo toda la vida, espantándonos cada vez más ante una noticia cada vez peor. Nuestro bello país no tiene para cuando estar mejor. Felicidades Jafeth muy buen artículo.

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