Los hijos del petróleo.

Por Argel Humberto Aguirre García.

El petróleo mueve al mundo. No sólo es el negocio más rentable del planeta, sino que durante los últimos 150 años ha impulsado el desarrollo de la humanidad, gracias al petróleo y su energía la vida del hombre cambió para siempre. El crecimiento de la industria petrolera impulsó y moldeó nuestro sistema económico, produjo empresas con operaciones a escala planetaria, desarrolló países enteros, derrocó gobiernos, dibujó y desdibujó fronteras, y tristemente también nos trajo la guerra. Cultural y socialmente somos el resultado de su uso y explotación, su búsqueda marca el ritmo de nuestras economías y el desarrollo de la industria garantiza nuestra seguridad como especie. En suma, somos enteramente dependientes del petróleo, hydrocarbon men nos llaman algunos, y no es para menos, nuestra existencia está íntimamente relacionada con los hidrocarburos, somos hijos del petróleo.

Esta expresión no es alegórica, literalmente somos hijos del petróleo. En los últimos 25 años la población del mundo ha crecido tanto como lo había hecho en toda su historia y en gran parte es gracias a la energía almacenada en el petróleo y al ingenio del hombre que ha logrado utilizarla para sostener a un numero impensable de seres humanos. Del siglo 1 D.C. al principio de la revolución industrial en 1750 la humanidad apenas creció de 200 a 800 millones de personas, mientras que en apenas dos siglos, de 1800 a 2011, la población llegó a 7 mil millones de personas. ¿Qué hizo posible este aumento? La energía disponible. Todos los grandes avances de la humanidad son producto de nuestra posibilidad de utilizar el petróleo.

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Todos los días, cada día, la industria del petróleo está contigo. Está presente en la electricidad que consumes, en los abonos que permiten cultivar industrialmente tus alimentos, en los componentes de tu teléfono, en tu maquillaje, en tus medicinas y evidentemente en tu medio de transporte, aunque ocupes una bicicleta. Está presente en el alumbrado público, en las bombas de agua, en el asfalto de las calles y el concreto de nuestros edificios. El petróleo es la sangre que nutre y hace posible la existencia de grandes ciudades, insostenibles sin la energía de nuestros combustibles fósiles. Y sin embargo, a pesar de ser hijos del petróleo somos profundamente ignorantes con relación a su industria y su importancia, pues como muchas otras cosas, damos por sentado que el mundo debe girar al ritmo de nuestra cotidianidad.

En efecto, en sus 195 mil años de existencia como especie, el ser humano ha utilizado principalmente sus músculos para modificar su entorno y los últimos 50 mil años que comprenden toda la historia de la humanidad no son la excepción. El descubrimiento del fuego dio a nuestros antepasados la capacidad de utilizar la energía acumulada en la madera, pero no fue hasta la domesticación de los animales hace aproximadamente 12 mil años que el hombre pudo utilizar algo más que sus propio cuerpo para transportarse y obtener alimento. El viento fue utilizado para navegar y mover molinos hace apenas 5 mil años produciendo de 1 a 2 kW/h. Que si bien podrían no decirte nada, piensa que en términos de energía, el consumo de energía eléctrica per cápita en México de acuerdo con datos del Banco Mundial era de 2.090 kW/h en 2014 [2]. Y es que si bien los combustibles fósiles como el carbón y el petróleo eran conocidos por el hombre desde hace miles de años, no fue sino hasta el final del siglo XVIII que los europeos fueron capaces de liberar su energía de forma eficiente y rentable, a través de la maquina de vapor de James Watt que generó una producción histórica de 20 kW/h.

Así, el siglo XIX fue testigo de una revolución sin igual, el hombre por primera vez en su historia era capaz de utilizar la fuerza almacenada en combustibles fósiles para su beneficio. Pronto nuevos descubrimientos y nuevas máquinas nos permitieron cultivar más, producir más y transportar más. Desde el descubrimiento del queroseno, hasta la ascensión y separación de la Standard Oil Company de John D. Rockefeller, la energía del petróleo se convirtió en la historia de la humanidad. En una lucha del hombre en contra de la oscuridad, la hambruna y sus límites como especie.

Actualmente las ganancias de la industria del petróleo en el mundo superan los 4 billones[1] de dólares anuales de acuerdo con el último reporte de IBISworld, lo que en perspectiva, equivale a 4 veces el Producto Interno Bruto de México. Vivimos en un mundo que gira gracias a nuestros combustibles fósiles, tan solo el transporte aéreo de personas consume 5 millones de barriles de combustible al día, y sin embargo, no tenemos respeto por las moléculas que dan vida a nuestra compleja sociedad. La revolución del más, no se puede detener y sin embargo nuestra concepción del complejo mundo en el que vivimos parece estático y limitado.

_________________

[1] Cantidad expresada en escala larga de 1012

[2] Cfr. https://datos.bancomundial.org/indicador/EG.USE.ELEC.KH.PC?locations=MX

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Datos del autor:

Abogado especialista en Operaciones Internacionales de Inversión y Derechos Humanos. Actualmente se desempeña como Director Jurídico en LEHAATSIM INTERNATIONAL CAPITAL. Socio de Aguirre & Montoya. Es profesor invitado de la FAR EASTEARN FEDERAL UNIVERSITY (FEFU) con sede en Vladivostok Rusia dentro del programa de LLM – INTERNATIONAL TRADE AND INVESTMENT LAW. Cuenta con Estudios de especialización en Estados Unidos, Austria, China y Rusia.

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