Los días de Díaz

La voix du dragon

Por Brenda I. Gómez Mondragón

“Me siento herido. Una parte del país se alzó en armas para derribarme, y la otra se cruzó de brazos para verme caer. Las dos me eran deudoras de una porción de cosas”. – Porfirio Díaz 

 

Una dolorosa premisa para comenzar esta columna en memoria del aniversario luctuoso de José de la Cruz Porfirio Díaz Mori, que con una visión de progreso y orden logró levantar a nuestro México, su México, como hasta el momento no se ha visto repetir.

Hombre de origen oaxaqueño que después de una juventud difícil tras la muerte de su padre, descrita en sus memorias, tuvo participación militar principalmente desde la revolución de Ayutla y brilló singularmente en la segunda intervención Francesa en México organizando guerrillas en su estado natal, así como tomando Puebla para recuperar para tropas republicanas la Ciudad de México; tomó armas contra el gobierno federal en dos ocasiones, la primera con el plan de la Noria contra Benito Juárez y la segunda con el plan de Tuxtepec contra Lerdo de Tejada. Fueron sus numerosos triunfos los que le dieron el poder de la presidencia, pero fue su pasión por la cultura y avance de otras naciones lo que hizo que su amor por México lo motivara a tomar la decisión de impulsar a su país a estar a la altura de la época.

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Si bien podríamos dar datos históricos de su vida para memorarlo, me gustaría dar un enfoque a esta columna en el sentido de don Porfirio como un hombre real, no alguien que tiene el deber por cargo de ser lo que todos esperan, lo que a conveniencia de todos sea lo correcto o lo que para todos sea aceptable sino como alguien con capacidades, virtudes y defectos, como alguien que por tener una visión de ser padre del progreso Mexicano también tiene la naturaleza de actuar como tal, no con dictadura de mano de hierro sino con un gobierno enfocado a priorizar el bien común.

Debemos tener en consideración el comprender sus motivos para actuar de la forma en que lo hizo, que, sabiendo lo que es mejor para un México digno de los mexicanos tuvo que priorizar en su toma de decisiones. Muchos podrían llegar a pensar que fue un salvaje comandante que tomó el poder para llevar a México a un infierno de explotación obrera en donde los campos de sembradíos eran el punto clave para reflejar la agonía de los integrantes más afectados de la población pero estarían equivocados, ya que estarían ignorando que esas solo fueron algunas repercusiones secundarias para poder llegar a lo que somos ahora y se enfocarían únicamente en un problema que no inició con su llegada al poder ni que terminó con su renuncia.

Haciendo mención a la metáfora de Porfirio como padre de México hago referencia a cómo fue tratado al pueblo, ya que a sus ojos se mostraba como un hombre duro, con altas expectativas para su nación que esperaba un rápido y fructuoso crecimiento costara lo que costara, incluso si el precio era el esfuerzo obrero, el sudor de la frente y la fuerza de su espalda, el pueblo afectado, su hijo, lo veía como un tirano pero él, siendo un hombre consciente de sus acciones, sabía que estas exigencias darían resultado, porque no fue para un beneficio propio de la presidencia o de unos cuantos, fue para toda la familia, por México.

Mencionando sus grandes aportaciones a la nación me gustaría resaltar las que tuvieron mayor repercusión en diferentes ámbitos, como por ejemplo en el económico, en donde jugó un papel importante en la organización de los impuestos para que no obstaculizaran al comercio, hubo un mayor control de ingresos para llevar los gastos públicos de forma adecuada, reestructuración de la deuda externa y con el fin de organizar las instancias administrativas dispersas que atendían servicios de comunicación quedaron incorporados 12 sectores: unión postal universal, telégrafos y teléfonos, ferrocarriles, monumentos, carreteras, calzadas y puentes, Lagos y canales, conserjerías y obras con el palacio nacional y Chapultepec, desagüe del valle de México, correos internos, vías marítimas de comunicación o vapores y faros.

Se puede escribir especialmente el embellecimiento a las ciudades principales con tintes internacionales inspirados en los estilos europeos más innovadores de la época pero como dije anteriormente, esta columna no es para resaltar sus mayores hazañas, sino darle un enfoque justo, en donde no se vea como un villano de las sociedades menos empoderadas, sino como un hombre de visión y ambición, recordamos su aniversario luctuoso con el decoro que se merece y se ganó al ser el padre del México modernizado.

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Datos del autor:

Estudiante de ultimo año de preparatoria Colegio México Orizaba, Veracruz. Premio Nacional Progreso año 2015 poesía, Premio Nacional Progreso año 2016 ensayo.

Facebook: Brenda GM

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