¿Derechos humanos vs familia natural?

Por Álvaro Olivo Yépez

 

Diversidad. Es un vocablo estrechamente relacionado con la biología, dado la riqueza de especies que encontramos en la naturaleza y las cuales (las especies) han sido producto de una serie de cambios a través del tiempo, cambios y procesos que se sintetizan en la teoría de la evolución y misma que también nos hace darnos cuenta que el ser humano también surge y es parte de la naturaleza. Si bien, nosotros poseemos características únicas que nos distinguen como especie (racionalidad y comunicación avanzada), dándonos prueba de nuestra “superioridad” sobre las demás, debemos de estar conscientes de que en nosotros también existe una gran diversidad, no solo biológica, sino también de pensamiento.

El ser humano, al tener dichas características mentales (para fines prácticos), es la única especie que se puede considerar a si misma sujeto y objeto de derechos, los cuales adquiere simplemente por ser humano, derechos que aterrizan en la figura de la persona; dando como resultado los denominados Derechos Humanos, mismos que están contenidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, así como también mencionados y protegidos por la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; ambos documentos mencionan que existe una igualdad entre todas las personas, sin importar sexo, raza, situación económica, preferencia sexual, etc. Dando a entender que todos sin importar razones, valemos lo mismo y tenemos los mismos derechos por ser personas, por ser humanos.

Por otro lado la cultura surge con las creencias, saberes y conductas que el ser humano tiene en su integración en sociedad. La cultura es influida por muchos factores, que van desde las cuestiones físicas del entorno, hasta la percepción del mismo por parte del ser humano, es por esto que dicho fenómeno (la cultura) también cambia con el paso del tiempo (como lo que ocurre con las especies en la evolución), pero varias pautas o ideas, se quedan en la consciencia del colectivo social, siendo una de estas ideas la de Familia, misma que es un grupo de personas emparentadas entre si dado varios factores (sanguíneo, afinidad o reconocimiento social, etc.) y que viven o conviven juntos. Figura la cual, se ha considerado como el pilar o la primera esfera de la sociedad.

Ahora bien, se puede mencionar que el papel del ser humano en la cultura es diverso y depende íntimamente de la concepción que se tenga del mismo en una sociedad, en un tiempo y lugar determinado, no obstante se pensaría que los derechos humanos están considerados en la cultura; pero ¿Qué pasa cuando la cultura se pretende anteponer a los derechos humanos?

Actualmente, se pueden dar muchos ejemplos en los cuales la cultura ha tratado de anteponerse a los derechos humanos, pero para este texto me conformare de analizar un caso reciente (aunque en mi opinión no es nada nuevo) sobre el Matrimonio Igualitario, mismo que en esta semanas volvió a la polémica, ya que en días pasados se decretó oficialmente que el matrimonio se lleva es la uno de dos personas; lo cual hizo que algunos sectores de la sociedad (sobre todo asociaciones civiles con ideología eclesiástica) levantaran la voz sobre el decreto oficial.

En primer lugar habría que definir lo que es matrimonio, al cual lo definiré por ahora como unión de dos seres humanos en distintos ámbitos, que pueden ser religioso, ritual, civil, etc.

La base del debate sobre el Matrimonio Igualitario, es dado a que se especificó la unión “entre dos personas” y no “entre hombre y mujer”. En lo cual asociaciones civiles y/o la iglesia católica, comentan que dicho dictamen atenta contra la llamada “Familia Natural” mismo que está fundamentado (desde la perspectiva de estos actores) en la procreación y por lo tanto, al considerar al matrimonio la unión de dos personas, esto permite que personas del mismo sexo puedan unirse en matrimonio, lo cual atenta contra la familia “natural” y la procreación.

Al analizar este argumento, se puede cometer confusiones en lo que se refiere a “Familia Natural”, para lo cual me permitiré desenrollar este concepto. El término “Familia Natural” parte de dos conceptos, familia y natural, la familia (como lo comento antes) es una idea o construcción social que depende del reconocimiento social para constituirse como tal, por lo cual estará influida por la cultura de la sociedad, no obstante, al agregarle el vocablo “natural” se trata de que la familia proviene de la naturaleza y su conformación esté dispuesta a los designios de la misma (como la procreación), para los defensores de esta postura, la “Familia Natural” se origina de la unión de un hombre y una mujer, dado la naturaleza de la reproducción, agregando que tiene el reconocimiento social de los distintos individuos de la sociedad.

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Sin embargo, al recurrir a la biología, pese a que encontramos el proceso de reproducción claramente, hay que aclarar que no existe en la naturaleza una forma de familia como la que se argumenta anteriormente, ya que en condiciones naturales la procreación no solo se lleva a cabo por una hembra y un macho solamente, si no que se puede dar el caso de varias hembras con un solo macho o viceversa, lo que produce la diversidad, además de que no se constituye una familia en medios naturales por el argumento como se quiere sostener, puesto que lo más cercano en la naturaleza al equivalente de familia como se maneja en la sociedad humana, es la manada, misma que se puede conformar de uno o más machos y hembras que se reproducen entre si y no con un individuo solamente, lo cual da como resultado que la familia no provenga de la naturaleza, sino que se remita (como ya se comentó) a la cuestión social-cultural, ya que para que esta se constituya como tal, se necesita el reconocimiento social, mismo que está relacionado con la humanidad

Por otro lado, los derechos humanos, aterrizados en el ser y en la persona nos otorgan un estatus de igualdad y reconocimiento, dado a que reconoce que dentro de la especie humana, hay características tanto físicas como psicológicas, que nos hacen diferentes, pero que no suman o restan nuestro valor como seres humanos en comparación con otro ser humano y por lo tanto tenemos los mismos derechos todos como iguales, derechos de los cuales somos sujetos en cuanto actuamos sobre esos derechos y objeto de esos derecho, en cuanto otra persona vigila o nos son otorgados. Entre los derechos humanos que tenemos como personas está el de constituir una familia, aclarando también que es un derecho, no una obligación, haciendo que cualquiera pueda decidir si quiere o no integrar una familia, así como también con quien integrarla, de qué manera y por qué medio, a lo cual las instituciones deben asegurar y proteger este derecho que tienen las personas, por simplemente ser humanos.

Esto da como resultado que la familia, se pueda constituir de dos personas, mismas que no solamente pueden ser un hombre y una mujer, sino también por personas del mismo sexo, y no por cuestión natural, sino por ser un derecho humano el cual todos tenemos, por ende, el matrimonio también está sujeto a este estatus de derecho y mas no de obligación. Haciendo que la inconformidad en contra del Matrimonio Igualitario por parte de la iglesia católica y distintas asociaciones civiles no tengan fundamentación y carezcan de valor.

En síntesis se pueden mencionar las siguientes premisas:

1.- Los derechos humanos nos dotan de derechos a todos por el hecho de ser humanos y estos derechos no se suman o restan por las características que nos hagan diferentes a los demás, sino que son los mismos para todos.

2.- La familia es una construcción del ser humano, misma que depende de la cultura, por lo que está sujeta a cambios, así como también que este concepto (familia) no puede basarse en la biología, dado que en el medio natural no se presenta un fenómeno.

Puntos que dan como resultado que:

En el debate sobre el “Matrimonio Igualitario”, el argumento de la “Familia Natural”, carece de valor para pronunciarse en contra del “Matrimonio Igualitario”, ya que este, se fundamenta en los derechos humanos, siendo que toda persona y no solamente hombre y mujer, si no también personas del mismo sexo, tienen derecho a constituir una familia y por tanto al matrimonio.

Si bien, este pequeño texto, no es profundo en cuanto al tema del Matrimonio Igualitario y la Familia Natural, creo que puede servir para aclarar las dudas que cierta parte de la población tenga para oponerse o no a lo que acontece alrededor de este tema tan polémico.

Por ultimo me queda realizar una pequeña pregunta de reflexión: En estos tiempos de confusión, donde el país está buscando mantener la igualdad entre todos, ¿Quién podrá más en esta pelea, la universalidad de los Derechos Humanos o la singularidad cultural de la Familia Natural?

¿Qué tanto te gustó lo que leíste?

Datos del Autor:

Álvaro Olivo Yépez

Biólogo egresado de la facultad de biología de la Universidad Veracruzana y estudiante de Maestría en Ciencias Biológicas de la misma institución.

Facebook: Álvaro Olivo Yépez

Twitter: @aoy191

 

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