La extraña fascinación por las noticias falsas.

Themis y Deucalión

por Luis Miguel Rodríguez Alemán

 

“En una época de engaño universal decir la verdad es un acto revolucionario.”

George Orwell

 

Que poderosa herramienta para las democracias ha resultado ser el internet. Nunca como ahora la información se ha vuelto realmente universal, en cuestión de minutos un usuario puede enterarse de un acontecimiento sucedido a kilómetros de distancia.

También sin duda, nadie puede negar que el internet ha ayudado a democratizar el poder y acceso de los medios de comunicación. Atrás quedaron los tiempos donde enormes conglomerados y agencias de noticias controlaban el acceso y distribución de la información, convirtiendo durante décadas a la prensa libre, en un capricho al servicio de quienes concentraban el poder económico y dictaban la agenda pública por lo menos en nuestro país.

El internet le dio a la prensa libre la oportunidad de llegar a millones de personas a un muy bajo costo, le permitió diversificar contenidos, y logro vencer la censura por el simple poder de las redes.

Pero desgraciadamente en este mundo de la información no todo es miel sobre hojuelas. Las redes sociales y el internet nos han vuelto grandes consumidores de noticias, y las nuevas tendencias al comunicar han entendido a la perfección esto. El sensacionalismo de los diarios amarillistas se ha trasladado a las redes sociales, y han aprovechado la necesidad de nuestra sociedad por sentirse indignado u ofendido para llenar las páginas digitales con información falsa pero altamente atractiva.

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El congreso aprueba cárcel para mujeres que amamanten a sus hijos en la vía pública; Diputados actualizan la tabla de incapacidad por enfermedades laborales, ahora solo te pagaran la mitad; Carmen Aristegui sufre atentado….

 

¿Has leído alguna vez alguno de estos encabezados…? Es muy probable que si. También es muy probable que te hayas indignado y hayas decidido compartirlos sin siquiera verificar la veracidad de la información.

¿Por qué nos causa tanta fascinación el amarillismo o las noticias falsas? Lo que me sorprende sobre este tipo de noticias es la facilidad con la que miles de usuarios las dan por ciertas, sin tomarse si quiera en muchas ocasiones, la molestia de abrir la nota y leerla completa. Basta con que el titulo sea lo suficientemente sensacionalista para que valga la pena ser compartido.

Hace poco circuló en Facebook una nota que servía a manera de experimento. La noticia se titulaba “Oficial McDonald’s se va de México y algunos países de América Latina por esta razón”, y tenia como objetivo comprobar que muchos usuarios de redes sociales comparten información sin ni siquiera haberla leído. Al entrar al enlace, desde la primera oración la pagina te explicaba que lo siguiente se trataba de un experimento y te invitaba a compartir la información poniendo un comentario que finalizara con dos puntos (..), para poder distinguir quien si y quien no había leído el texto completo.

Me pareció alarmante ver que en esas semanas, cientos de mis contactos compartieron la nota sin hacer referencia a esta pequeña clave que los distinguiera.

Estamos poco a poco causándole un daño enorme a la libertad de expresión, cada que compartimos o difundimos algo sin haberlo leído o sin haber verificado la veracidad de sus fuentes. La burbuja de desinformación que estamos generando esta generando graves estragos en nuestra sociedad.

Hace poco tuve un ejemplo preocupante sobre esto. Siempre tuve la idea, de que estas notas falsas y amarillistas, tenían su público ideal en las personas con bajos niveles educativos, erróneamente creía que era muy difícil que un profesionista, pudiera ser victima de esta burbuja de desinformación.

Mi teoría duro poco tiempo en ser desechada, y choco de frente con una triste realidad. Me sorprendí un día leyendo en el muro de una profesionista, con estudios de posgrado en Derecho y catedrática de una prestigiada Universidad en mi estado, sus comentarios totalmente cargados de rabia e indignación ante la alarmante nota de que “los diputados habían aprobado 5 años de cárcel a aquellas mujeres que dieran pecho a sus hijos en la vía pública.”

Me tarde menos de un minuto en verificar que la información que en ese texto se compartía era falsa, cualquier estudiante de derecho en su primeros años de carrera sabe cual es el proceso legislativo, y mediante una sencilla búsqueda en la web podría comprobar que nunca existió una reforma así.

Entonces ¿cómo era posible que esta catedrática creyera semejante mentira? Llegué a dos posibles conclusiones, la primera y la más lógica es que le sucedió lo que a la mayoría de los usuarios de las redes le sucede, le gano la pasión y decidió compartir sin siquiera haber leído el contenido de la nota. Grave, tomando en cuenta su formación profesional. La segunda y la que más me preocupo es que sabía plenamente la falsedad de la información que estaba compartiendo, pero deliberadamente decidió hacerlo para contribuir al clima de indignación que se vive en estos días. Mas grave aún.

Y es que en este mundo de las redes y la desinformación existen tres tipos de personas: quienes por legítima ignorancia se creen y comparten lo que leen, quienes por flojera de verificar deciden ciegamente creer en lo que leen, y quienes maliciosamente saben que lo que leen es falso y deciden compartir.

La desinformación nos hace mucho daño como nación, en primera, porque menoscaba al periodismo legítimo, aquel que hace enormes esfuerzos por llevar información puntual y veraz y que se ve rebasado por el amarillismo simplón de quienes lucran con la ignorancia.

Y en segunda porque la desinformación se ha vuelto un instrumento político de manipulación de masas. Ya sea un gobierno sembrando el pánico con noticias falsas sobre enfrentamientos o saqueos, o candidatos desprestigiando opositores legítimos con escándalos inventados, la desinformación se ha vuelto una poderosa herramienta para manipular la opinión pública, y lo más grave del asunto es que nosotros mismos lo estamos permitiendo.

Así que ya sabes, tu decides si quieres seguir fomentando esta cultura nociva de engaños o prefieres tomarte un minuto para leer, analizar y verificar lo que encuentras en las redes. Probablemente decir la verdad en estos tiempos, sea un verdadero acto revolucionario.

¿Qué tanto te gustó lo que leíste?


Datos del autor:

Egresado de la Facultad de Derecho de la Universidad Veracruzana, fundador de plumasprogresistas.com, Presidente Estatal de la Agrupación Política Nacional Ala Progresista en Veracruz.

Facebook: facebook.com/lmaleman – Twitter: @RodrguezAleman

 

 

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