Sueña, no hagas caso al desaliento

Por Roberto López Barradas

 

A lo largo de nuestra vida, vamos creciendo con sueños, ilusiones, anhelos, que son el principal motor para nuestras decisiones; que habremos de estudiar, en donde trabajaremos, con quien nos casaremos, así como un sin fin de cosas que planeamos y vislumbramos para alcanzar un vida llena de éxito.

Pero frecuentemente hay dificultades, situaciones que generan en nosotros un desaliento o desánimo, que va mermando la voluntad, mismos que se pueden llegar a producir por diversos factores ajenos a nuestras vidas, como la falta de oportunidades, falta de herramientas necesarias como los conocimientos, recursos económicos, hasta la falta de motivación o de un encausamiento por parte de la misma familia, y esto va produciendo una condición psicológica de la pérdida de ganas, de voluntad, desaliento.

La mayoría construimos prisiones para nosotros mismos y después de vivir ahí por algún tiempo, nos acostumbramos a sus paredes, aceptando la premisa falsa de que estamos encarcelados para siempre. Tan pronto esa creencia se adueña de nosotros, abandonamos la esperanza de hacer algo más con nuestras vidas o de alguna vez darnos la oportunidad de lograr nuestras ilusiones.

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Puede ser loable y noble sacrificar tu vida por una causa, un negocio o la felicidad de otros, pero si a sabiendas eres miserable y vacío en esa forma de vida, entonces permanecer así es una mentira, un rechazo a la fe puesta en ti por tu creador.

Todos poseemos algo más que la mera capacidad para cambiar nuestra vida por algo mejor. El Espíritu de Dios. Porque Dios nunca puso a ninguno de nosotros en agujero del que no pudiéramos salir. Tenemos que entregar nuestra vida, nuestros anhelos a Dios y confiar en ÉL. Si estamos encerrados en una prisión de fracasos y autocompasión, nosotros somos los únicos carceleros y nosotros tenemos la única llave para nuestra libertad.

Si estás pasando por un momento de desaliento en tu vida, en el que no hay algo que te motive, te de fuerzas, aliento, creyendo que sólo están pasando tus días como una rutina que se repite, o peor aún, que tu vida empieza a terminar, sin haber podido alcanzar tu sueños, tus anhelos, porque ya es tarde, no hay tiempo y queda algo de fuerzas en ti.

Déjame compartirte lo que dice un versículo que puede servirte como refugio en la tormenta, y te brinde una esperanza, que se encuentra en el libro de los Salmos, capítulo 27, versículo 14: “Aguarda al Señor, esfuérzate y aliéntese tu corazón. Sí, espera al Señor.”

Así que, puedes lograr tus anhelos, sobre todo si luchas por amor. Amor a Dios, a ti mismo, a la vida que tienes delante, a la pareja que tal vez no conoces, a tu familia. Pensando en todo ello, un día tienes que decidirte a luchar inexorablemente. Dando tu mayor esfuerzo, para poder dar lo mejor de ti en cada momento.

La biblia nos ofrece una hermosa promesa que se encuentran en el libro de Isaías capítulo 40, versículo 31 que dice: “Pero los que esperan al Señor tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán y no se fatigarán.”

Es bueno pedirle a Dios lo que deseas. Está bien hablar con Él y confiarle tus anhelos, pero hoy te reto a que en vez de decirle a diario: Dios mío ayúdame en el negocio, la entrevista, el examen o en el trabajo. Le digas, Señor lo que tengo que hacer, lo haré lo mejor que pueda, pondré mi mayor cuidado y esmero. Obsérvame, guíame, te brindo mi mayor esfuerzo este día y dejo en tus manos el resultado.

Hay una fábula que dice que hubo un hombre que olvidó su bicicleta en el mercado. Al día siguiente, desanimado, seguro de que se la habrían robado, regresó a buscarla. Para su sorpresa se encontraba en el mismo lugar en donde la había dejado, se llenó de alegría al encontrarla y de camino a su casa se detuvo en el primer templo para agradecerle a Dios por haber cuidado su bicicleta y cuando salió del templo, ya no estaba.

Reflexión: Dios no cuida bicicletas. Él sólo va a permitir que sucedan algunas cosas para que tú lo busques y te da advertencias para que hagas tu parte. Tienes inteligencia, voluntad, conciencia, cuerpo, todos los elementos para alcanzar tus sueños. No hay más, no le des más vueltas, no pongas más excusas. Comienza a hacer lo que te corresponde hoy mismo y confía en que Dios te dará fuerzas, abrirá puertas y cuidará de ti.

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Datos del autor:

Abogado con maestría en Derecho Constitucional, Abogado del DIF de Xalapa, Enlace administrativo de Liconsa, Secretario Particular del alcalde de Banderilla, Oficial del registro civil de Banderilla, Oficial del registro civil de Emiliano Zapata y Asesor en la coordinación estatal de juntas de mejoras⁠⁠⁠⁠.

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Un comentario en “Sueña, no hagas caso al desaliento

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