Las redes sociales la verdadera oposición en México

Themis y Deucalión

por Luis Miguel Rodríguez Alemán

Cuentan que los japoneses, habituales consumidores de pescado fresco, en cierta época se enfrentaron a un problema en el que las aguas cercanas a la isla lentamente perdían su caudal de peces, por lo que para abastecer la demanda de producto fresco, los pescadores poco a poco se aventuraron mar adentro, a aguas más lejanas de las acostumbradas. Mientras más lejos iban, el tiempo de regreso era cada vez mayor y el pescado llegaba a la isla cada vez menos fresco. La primera solución que encontraron fue transportarlos en grandes estanques vivos, pero descubrieron que los largos trayectos provocaban que los peces permanecieran inmóviles, totalmente estáticos, lo cual afectaba considerablemente su sabor, pues cuando los peces dejan de moverse por días, pierden el sabor a fresco poco a poco, se pudren a pesar de estar vivos. ¿Cómo resolvieron las compañías pesqueras el problema? Tomaron la decisión de poner dentro de los tanques de agua a un ¡tiburón pequeño! Efectivamente, el tiburón sacaba a los peces de su letargo, quienes por su instinto natural de supervivencia permanecían siempre en constante movimiento, eufóricos, para evitar ser devorados. Esta decisión implicaba un pequeño sacrificio, algunos peces serían comidos, pero los demás llegarían al destino muy vivos…

 

Esta parábola, tomada de un libro de Jaime Lopera y Marta Inés Bernal, sirve para ejemplificar lo que sucede en los grupos y organizaciones que caen en el letargo que ocasiona la falta de desafíos y amenazas. Al igual que los peces, en la política, la falta de amenazas reales provoca inacción, ésta conduce a la mediocridad y la mediocridad deriva en situaciones mucho más graves.

En nuestro país los partidos de oposición difícilmente cumplen el papel del tiburón, y la razón es muy sencilla ¿cómo se puede desafiar a un sistema cuando te alimentas de él? Tomemos como ejemplo lo siguiente, en los estados de la República donde ha habido alternancia (52 alternancias), en la gran mayoría el triunfo electoral se ha logrado mediante la postulación de ex priistas para sacar al PRI del poder, suena por demás paradójico pero así es; el problema no es que el ciudadano mexicano saque al PRI del poder votando por un priista, el problema es que los partidos de oposición prefieren postular un elemento surgido de las filas del partido al que se oponen, por encima de postular a un ciudadano.

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“La oposición ni siquiera cumple el papel elemental que en cualquier régimen político le concierne; resistir para apoyar. No resiste y, por consiguiente, no nos apoya.” Con esta histórica frase que pronunciara Don Jesús Reyes Heroles, quien sin duda sería el ultimo gran ideólogo del Revolucionario Institucional, se resumía el espíritu de la oposición política en nuestro país y lo que desde la visión de este gran hombre debía ser su principal función; en política lo que se opone, apoya.

Pero en México ni la oposición más radical al régimen, la encabezada por Andrés Manuel López Obrador, representa un verdadero desafío al sistema político del país. Durante años este personaje se ha vendido como la verdadera opción democrática que permita transformar al sistema político, pero con sus actos demuestra ser una parte más del problema y no una verdadera solución. Existen muchos ejemplos que sustenten esta afirmación, pero basta con mencionar que un personaje que crítica el sistema de partidos en México, pero que lleva años viviendo de ellos —primero en el PRI, pasando por PRD, PT y ahora MORENA— no puede representar una oposición verdadera a los intereses de la clase política. Ante esto, una ves más surge la pregunta, ¿cómo puede la oposición enfrentarse al sistema cuando se alimenta de él?

La oposición en México solo ha servido para pasarse el poder de unas manos a otras, no ha generado verdaderos cambios, y lo más grave, en la mayoría de la veces ni siquiera opone una resistencia real a las acciones de gobierno. La clase política, como los peces de la fabula inicial, permanecen estáticos, en letargo, y esa falta de movimiento provoca que poco a poco se vaya pudriendo aun más el sistema de partidos en México. Ellos han vivido del sistema por décadas, ¿por qué cambiarlo ahora?

Existe luz al final del camino, los ciudadanos, los verdaderos interesados en cambiar al país hemos asumido el rol del tiburón y las redes sociales nos han permitido ser una amenaza real y constante al aletargado sistema político. Las redes nos han brindado los dientes necesarios, en instantes los actos de corrupción pueden quedar en evidencia, en cuestión de minutos una nota sobre un político corrupto puede pasar del anonimato a la viralidad. El internet, sin duda, se ha convertido en una poderosa herramienta ciudadana. Sin embargo, considerar las redes como única herramienta de oposición entraña un problema en sí. Las redes al igual que los medios tradicionales de comunicación tienen su parte obscura, estas también son manipulables, y el ciudadano puede ser objeto de esta manipulación.

Por ello, en nuestro afán de ser ese tiburón que desafíe al sistema, los ciudadanos de este país debemos entender a las nuevas tecnologías como una herramienta más en la consolidación democrática del país. Debemos tener siempre presente que los partidos políticos persiguen su agenda particular, ellos fueron concebidos con la finalidad de alcanzar el poder y harán todo lo posible por lograrlo, incluso manipular las redes. Por ello, parte de algunas acciones que podemos hacer para dar mayor fuerza a nuestra oposición desde la sociedad es cumplir con la obligación de ser más responsables en el manejo de esta herramienta, verificar la información que compartimos, ser críticos, pero —primordialmente— propositivos.

Sin embargo, es primordial entender algo, las redes son herramientas eficaces de difusión y comunicación, pero, en sí, éstas no constituyen agentes de cambio y transformación. Oponerse a un gobierno corrupto desde las redes servirá para lograr que todos se enteren de eso, pero los verdaderos cambios no se generan ahí; se generan en la calle, en el día a día, con nuestras acciones.

Seamos pues como ese tiburón de la parábola, seamos una amenaza constante al sistema político del país, seamos esa oposición de la que hablaba Reyes Heroles; resistamos, protestemos, opongámonos a los malos gobiernos y apoyemos a sacar de su letargo a la podrida clase gobernante de México.

¿Qué tanto te gusto lo que leíste?


Datos del autor:

Egresado de la Facultad de Derecho de la Universidad Veracruzana, fundador de plumasprogresistas.com, Presidente Estatal de la Agrupación Política Nacional Ala Progresista en Veracruz y colaborador del Director de Educación Tecnológica en Veracruz. Facebook: facebook.com/lmaleman – Twitter: @RodrguezAleman

 

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