El problema está en la selección

Themis y Deucalión

por Luis Miguel Rodríguez Alemán

 

“Las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo… del miedo al cambio.”

Octavio Paz

El problema está en la selección… y no me refiero al agotante discurso de algunos ciudadanos que pretende culpar de los males del país a cosas tan triviales como el fútbol. No, no me refiero a esa selección, aunque para fines prácticos, en este texto servirá para ejemplificar muchos de los postulados que quiero aquí exponer. El problema de la crisis democrática que vivimos en México y que tiene como su mayor exponente el descrédito de los partidos políticos, pasa sin duda, por el proceso de selección de sus candidatos.

Y es que esta crisis democrática, ya no se trata de un problema de hegemonía política de unos cuantos, afortunadamente y desde hace muchos años, nuestro país ha transitado desde la esfera de lo local, pasando por los estados y la federación, por un proceso de alternancia democrática bastante frecuente. Solamente como dato para tener en cuenta, desde 1989 cuando de manera histórica en Baja California, por primera vez gobierna un partido distinto al PRI, hasta la fecha, ha habido más de 52 alternancias de poder en los estados. Todavía previo al 5 de junio de 2016, existían 9 entidades federativas en las que el Revolucionario Institucional jamás había perdido el poder (Campeche, Colima, Coahuila, Durango, Hidalgo, Estado de México, Quintana Roo, Tamaulipas y Veracruz), hoy sabemos que el mapa político ha cambiado una vez más y le ha dado al PAN la posibilidad de gobernar en 4 de ellos.

Así que el problema de nuestros políticos ya no es un tema exclusivo del PRI, en muchos estados donde ha existido ya la alternancia, los gobiernos del “cambio” han demostrado ser aún peores que sus antecesores. Entonces la pregunta persiste ¿qué sucede con nuestra clase política?. Siempre que nos preguntamos esto, aparece casi de manera inmediata en nuestra mente el concepto de corrupción en nuestros gobernantes. Y efectivamente, duele darse cuenta que llegue quien llegue, sin importar del partido que sea, invariablemente aparece el fantasma de la corrupción en su gestión.

usatricolumbus84.jpg

Por eso vale la pena hacer puntual énfasis en esto, la alternancia no será real, mientras los partidos no ciudadanicen sus procesos de selección de candidatos, porque tal ves no lo hayas notado, pero quienes realmente eligen quien nos gobierna son ellos. Ellos de manera unilateral toman la primera decisión y dejan en manos de los ciudadanos, una simulación democrática al ponernos a elegir de entre la baraja de opciones, al menos malo.

Y puede que resulte algo muy obvio, pero nadie esta poniendo atención al tema, y no veo a la sociedad presionando a nuestra partidocracia para que se genere un cambio al interior de sus estructuras. De nada nos sirve tener una amplia oferta democrática durante el periodo de campañas, si los partidos siguen arrojándonos a los candidatos que quieren.

Y aquí es donde utilizaré a nuestra selección mexicana de fútbol para ejemplificar el tema. Supongamos que los ciudadanos somos los federativos encargados de elegir al próximo entrenador del combinado nacional. Sabemos que tenemos que hacer una buena elección para que este entrenador a su vez se encargue de tomar las decisiones y elegir a los mejores jugadores para enfrentar el proceso mundialista. En este ejemplo, el entrenador seria el equivalente a elegir a un gobernador, quien tendrá la función de designar a sus mejores jugadores para integrar el gabinete. Hasta aquí vamos bien, pero llega el día de elegir al entrenador y la Federación Mexicana de Fútbol nos designa tres muy malos candidatos al puesto. En este ejemplo hipotético, supongamos que las tres opciones representan proyectos con malos antecedentes y pésimos resultados, los federativos (ósea nosotros los ciudadanos) tendremos que hacer una valoración de quien será el menos malo y elegir entre nuestra pobre barajas de opciones. El resultado de esta decisión no es difícil de imaginar, tendremos un equipo mediocre, sin un buen liderazgo y muy probablemente destinado a fracasar.

Lamentablemente para los ciudadanos (y afortunadamente para el mundo del deporte) en el mundo real, los federativos, dueños de los equipos, jamás permitirían que la Federación buscara imponerle solo esas tres opciones y muy probablemente las desecharían hasta encontrar a un idóneo. Y digo lamentablemente porque en el mundo de la política no sucede así. A los ciudadanos no se nos toma en cuenta a la hora de que los partidos eligen a sus candidatos, es más, en la mayoría de las ocasiones, ni siquiera a su propia militancia toman en cuenta en el proceso de selección.

El ciudadano llega al día uno de las campañas y debe, con los pobres elementos que nos ofrece este tipo de democracia, valorar las opciones que se le presentan y elegir una de ellas el día de la elección. Pero ¿por qué permitimos esto? ¿por qué no hemos promovido un cambio? Y no podemos salir con el clásico pretexto y culpar únicamente a los partidos políticos. Muchos de nosotros erróneamente seguimos creyendo que la democracia termina el día que salimos a votar, y mientras, los demás días del año, del trienio o del sexenio, nos desentendemos por completo de la vida pública. Por eso los políticos hacen lo que quieren, por eso se eligen entre ellos y nos obligan a elegirlos sin consultarnos antes, porque simplemente no nos interesa.

Queremos ser un país de avanzada, comportémonos como ciudadanos de primera. Aquí muy cerca de México tenemos un muy buen ejemplo de lo saludable que puede ser para la vida política de una país, permitir a los ciudadanos intervenir en la vida interna de los partidos, principalmente en el proceso de selección de sus candidatos. Llevamos más de un año viendo en Estados Unidos, como tanto los precandidatos del republicanos y demócratas se enfrascan en una batalla electoral para obtener la postulación por parte de sus respectivos partidos. Durante más de un año han pasado por el escrutinio público, han hecho propuestas, se han enfrentado en debates, y estado tras estado, la ciudadanía representada en el modelo democrático del país del norte por delegados, ha elegido quienes serán sus candidatos a Presidente del país.

Pues tomemos el ejemplo de nuestros vecinos del norte, si queremos que la clase política cambie, debemos empujar nosotros ese cambio. Pidámosle a nuestros legisladores, una reforma electoral en ese sentido. El pueblo ya demostró en las urnas que se puede sacar a los malos gobiernos, empujemos con ese mismo entusiasmo ahora a los partidos políticos, hagámosle saber que no vamos a seguir permitiendo que postulen candidatos sin haber consultado primero al pueblo. O cambian o los cambiamos.

¿Que tanto te gusto lo que leíste?


Datos del autor:

Egresado de la Facultad de Derecho de la Universidad Veracruzana, fundador de plumasprogresistas.com, Presidente Estatal de la Agrupación Política Nacional Ala Progresista en Veracruz y colaborador del Director de Educación Tecnológica en Veracruz. Facebook: facebook.com/lmaleman – Twitter: @RodrguezAleman

Lo más leído de la semana:

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s