De niños a padres, embarazo adolescente

Eleutheria

Por Andrés Benavides Rodríguez

“El mayor día de tu vida y la mía es cuando tomamos responsabilidad total de nuestras actitudes. Ese es el día en que realmente crecemos.”

-John C. Maxwell.

Hablemos un poco sobre un tema tan trillado como es la responsabilidad, de acuerdo al diccionario de la Real Academia Española (RAE), hace referencia al compromiso obligación de tipo moral que surge de la posible equivocación cometida por un individuo en un asunto específico. La responsabilidad es, también, la obligación de reparar un error y compensar los males ocasionados cuando la situación lo amerita; si bien es un valor que desde pequeño nuestros padres, maestros y hasta nuestros mismos compañeros nos inculcan, realmente no estamos conscientes de él hasta que somos mayores, con base en esto ¿Cómo se puede esperar que un adolescente se haga cargo de criar a un ser humano que depende total y absolutamente de ellos? El verdadero problema a mi parecer radica en la irresponsabilidad tanto de los padres como de los menores; los primeros por la excesiva represión o el libertinaje que le dan a sus hijos y los segundos por la falta de información, el clásico exceso de confianza que desencadena el “a mí no me va a pasar”

Se considera embarazo adolescente cuando se presenta entre las edades de 12 y 19 años de edad. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) aproximadamente 16 millones de jovencitas entre los 15 y los 19 años y aproximadamente 1 millón de niñas menores de 15 años dan a luz cada año, la mayoría en países en vías de desarrollo, aunado a esto, a las complicaciones durante el embarazo y el parto son la segunda causa de muerte en todo el mundo, aproximadamente 3 millones se someten a abortos peligrosos.

Tomando lo anterior en cuenta ¿Cómo podemos hacer que nuestros adolescentes no caigan en estas estadísticas? Si bien es cierto que cada persona desde que tiene uso de razón es completamente dueña de su propia vida y que los padres, hermanos y el círculo social en el que se desarrollan solo son un tipo de guía y que al final las decisiones que tomamos, buenas o malas son enteramente nuestras, también hay que tomar el factor fundamental que es la falta de información por parte de la propia familia.

El tema de la sexualidad como ya he mencionado en otras columnas sigue siendo un tema tabú en la sociedad en la que vivimos, esto tiene como consecuencia una falta de información, quizás la pena, la ignorancia, la excesiva moral mal aplicada, incluso el fanatismo religioso sean los culpables de que en los núcleos familiares no se toquen temas tan importantes como es la practica segura de la sexualidad, los cambios que se dan en el desarrollo normal durante la transición de niños a adultos, los métodos de anticoncepción o las enfermedades de transmisión sexual. Las nuevas generaciones crecen ignorantes, con información poco fidedigna provenientes de experiencias de otras personas (principalmente de compañeros de la escuela), buscando otro poco en internet, en lugar de recibirla de primera mano, como son los padres, al final todo es una cadena de desinformación trascendiendo de generación en generación, como un teléfono descompuesto, en vez de orientarse adecuadamente y transmitir ese conocimiento de manera clara, concisa y correcta.

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Según los datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) del 2014, en México se registran 1,252 partos, cuyas madres se encuentran en el rango de edad arriba mencionado, esto quiere decir que en uno de cada cinco partos está implicada una joven, ya que se estima que el total de partos nacional es de 6,260 por día.

La postura normal de la sociedad puede ser de desinterés ante tales cifras, sin embargo, el problema va mucho más allá al riesgo materno durante el embarazo y el parto y aún más allá que el riesgo de muerte del bebé (que se eleva considerablemente). En muchos casos los jóvenes son forzados a abandonar sus estudios por buscar la “estabilidad” o por intentar cubrir de alguna manera las necesidades normales del bebé y las suyas, los padres de los adolescente no siempre afrontan la situación en conjunto con sus hijos, los corren de la casa y los dejan a la deriva como un tipo de reprimenda, otros tantos, no tienen la posibilidad de mantener a una o a veces dos personas más dentro de su familia por la situación precaria en la que viven y otros tantos quizás más afortunados están dispuestos a afrontar la situación, de apoyar a sus hijos, siendo una manera quizás adecuada de actuar ante esta problemática, siempre y cuando el adolescente este consciente y se haga responsable, que se dé cuenta de las implicaciones de sus actos y de que es una vida que va a depender de ellos por mucho tiempo.

Existen muchos métodos de prevención, la información sobra, se regalan condones, se dan platicas en escuelas, se informa en las salas de espera de las clínicas y hospitales, existen anuncios en internet, en la televisión, en las revistas, etc. Entonces ¿Por qué sigue siendo una problemática?

Dentro de la inmadurez propia de la adolescencia, viven en un mundo color de rosa, el cual se les cae a pedazos cuando se topan con una realidad que no deberían de vivir en esa etapa de su vida, donde de pronto todo deja de ser un juego y adquieren el papel de papá o mamá, donde ya no es tan fácil desprenderse y no es algo que se pueda solucionar tan fácilmente; al verse enfrentados a la verdadera realidad, muchos optan por abortar, con medios caseros, o en “clínicas” por llamarlas de alguna manera, poniendo en peligro su propia vida, otros tantos se hacen responsables, trucando sus estudios, comprometiendo su integridad como personas y poniendo en riesgo la buena educación del bebe. Claro está que no todos los panoramas son tan negros, pero como mencionaba al principio de esta columna, los embarazos en adolescentes se dan principalmente en países en vías de desarrollo y en las poblaciones más pobres.

Desgraciadamente no siempre estos embarazos son culpa del adolescente, en otras ocasiones los menores sufren de abuso sexual, y esto las hace caer en estas estadísticas. A mi parecer debe de existir la conciencia de que esto ocurre, que las personas no son santas, hay que cuidar a nuestros jóvenes, educarlos, no imponerles reglas, crear vínculos de confianza donde ellos puedan hablar de cualquier tema, no solo de sexo, enseñarles el verdadero valor del respeto y la responsabilidad, mantenerlos informados sobre los métodos de prevención y escuchar sus necesidades.

Esta situación es un problema muy grande de salud publica, pero no tendría que serlo, la sexualidad también es un tema de responsabilidad, un tema que nos debe de preocupar a todos, podemos evitar embarazos no deseados, y enfermedades que nos pueden llevar a la muerte con la prevención adecuada y no caer en las estadísticas que posicionan a México como uno de los países con mayor índice de embarazos en adolescentes en el mundo. Somos seres de ciclos, y la juventud es uno. Es una etapa de autodescubrimiento, de realización y de diversión, pero nos la estamos saltando por jugar a ser adultos, así que vive, disfruta, trabaja en tu futuro, estudia y diviértete, lo demás vendrá con el tiempo.

“No puedes escapar de la responsabilidad del mañana evadiéndola hoy”

-Abraham Lincoln.

¿Qué tanto te gusto lo que leíste?


Datos del autor:

Estudiante de medicina UCSLP, orgulloso miembro de IFMSA y Poblano de corazón Facebook/androgeness

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