De la legalidad y otros estorbos.

Por Argel Humberto.

 

Del por qué la detención de un Senador a manos de la Fuerza Civil nos debe de importar.

Ha sido un fin de semana lleno de emociones mezcladas para todos los Veracruzanos, el proceso electoral sin duda nos ha salpicado de ciudadanía durante este fin de semana, o al menos eso nos muestran los resultados preliminares. Y como en toda elección, las historias que pasaran al terreno de lo anecdótico en algunos meses no dejan de estar presentes. Sin embargo, y a pesar de que pensaba escribir sobre la inminente derrota del PRI en Veracruz y la felicidad que esto me causaba, he decidido, a costa de mi felicidad, reflexionar sobre la detención del Senador Fernando Yunes Márquez a manos de la Fuerza Civil.

¿Por qué? Porque creo que es un tema que trasciende colores y simpatías, no importa si perteneces al PRI, PAN, MORENA, eres servidor público o eres un ciudadano libre y productivo, la privación ilegal de la libertad en manos de las fuerzas de seguridad del estado, tristemente es un problema estructural que nos aqueja como sociedad. No importa si eres un migrante centroamericano detenido en un autobús por poseer determinadas características físicas, un padre de familia sometido a revisión militar por tener una “actitud sospechosa” o un Senador de la República retenido por una fuerza policial militarizada al servicio de Javier Duarte, las detenciones que se realizan en retenes militares y policiales son inconstitucionales.

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Vale la pena hacer una distinción entre los retenes militares y los retenes de las fuerzas del orden civil de cualquier nivel, pues su inconstitucionalidad a nuestro juicio deriva de distintas hipótesis normativas. Así, los retenes militares son inconstitucionales a la luz de lo dispuesto por el artículo 129 constitucional, que establece que “[e]n tiempos de paz, ninguna autoridad militar puede ejercer más funciones que las que tengan exacta conexión con la disciplina militar”. Sostenemos lo anterior, incluso en contra de la ocurrente interpretación de los dispositivos 21 y 129 de la Constitución, que la Suprema Corte de Justicia de la Nación realizó al resolver la Acción e Inconstitucionalidad 1/96. Creemos que el dispositivo constitucional es lo suficientemente claro, y hace inconstitucional cualquier intervención de militares sobre civiles en tiempos de paz. En el caso de las detenciones llevadas a cabo por autoridades civiles en retenes de seguridad, sostenemos su inconstitucionalidad con base en dos argumentos principales:

  1. Las detenciones llevadas acabo en retenes de inspección permiten un nivel intolerable de arbitrariedad, pues no existen reglas claras que especifiquen los supuestos y formas en las que se pueden llevar a cabo. La falta de criterios objetivos, permite que elementos subjetivos, discrecionales e incluso discriminatorios basten para generar un acto de molestia verbal, en sí mismo inconstitucional.
  2. Los actos que se realizan por las fuerzas de seguridad en los retenes vulneran el principio de presunción de inocencia, que establece que ninguna persona puede ser molestada o detenida a menos que la autoridad tenga indicios concretos de que ha cometido, pueda cometer o esté cometiendo un delito. Así, a menos que la persona sea sorprendida en flagrancia o exista una orden judicial, la autoridad debe abstenerse de detener o intentar revisar a los ciudadanos.

Así, el tema no es si el Senador Yunes llevaba una maleta llena de dinero, armas, droga o un patito de hule, como ciudadanos debería indignarnos que a otro ciudadano, sea quién sea, le sean vulnerados sus derechos fundamentales. Debería indignarnos que la policía más cara del país no tenga la preparación adecuada para estar en las calles, que no se identifiquen y den su numero acreditable. Debería indignarnos que un gobernador piense que nos pueden detener y revisar por capricho, deberíamos indignarnos sino por solidaridad, al menos por un instinto de preservación y supervivencia, porque si eso le hicieron a un Senador ¿qué nos espera a nosotros?

Ojalá podamos conservar ese espíritu ciudadano el resto del año y no olvidemos que el gobierno es una sanguijuela a la que debemos criticar, cuidar y controlar.

¿Qué tanto te gusto lo que leíste?


Datos del autor:

Abogado especialista en Operaciones Internacionales de Inversión y Derechos Humanos. Actualmente se desempeña como Socio de Herrera Escobar & Asociados, así como Director Jurídico en LEHAATSIM INTERNATIONAL CAPITAL. Es profesor invitado de la FAR EASTEARN FEDERAL UNIVERSITY (FEFU) con sede en Vladivostok Rusia dentro del programa de LLM – INTERNATIONAL TRADE AND INVESTMENT LAW. Cuenta con Estudios de especialización en Estados Unidos, Austria, China y Rusia.

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