“Homon” y “Phobia” dos raíces con gran significado

Eleutheria

Por Andrés Benavides Rodríguez

“La libertad sin igualdad es una hermosa palabra de claros acentos, pero de escuálidos resultados” 

Humbert H. Humphrey

 

En columnas pasadas he hablado bastante sobre igualdad, equidad, respeto, sobre alcanzar los sueños, olvidarte de los prejuicios y ser quien eres sin importar que. En la columna “Emociones olvidadas VIH+” Rocé un tema que se considera “muy delicado” o “de mucha polémica”, la homofobia, sin embargo, en esta columna hablare de él.

La homosexualidad se define como “La orientación sexual que manifiesta una interacción, una atracción de tipo sexual, emocional, sentimental y afectiva hacia los individuos del mismos sexo” actualmente el anglicismo “Gay” se refiere a un individuo homosexual masculino y el “Lesbianismo” se refiere a la homosexualidad femenina, esto sin mencionar los adjetivos peyorativos que la sociedad tiende a usar para referirse a las personas homosexuales.

Mucho se ha hablado acerca de este tema, sin embargo, sigue siendo considerado un tema tabú entre la sociedad, al igual que cualquier tema de índole sexual, la discriminación, humillación y violencia tanto física como verbal es algo con lo que las personas con gustos “Distintos” a los demás viven día a día.

Hagamos un poco de consciencia al respecto, estamos tan acostumbrados a ser como ovejas, siempre siguiendo a los demás que se nos olvida realmente pesar de una manera diferente; crecemos llenos de prejuicios, señalando, sobajando, insultando y desprestigiando a los demás por ser “diferentes” que se nos olvidan que todos somos humanos, se nos olvida “la igualdad” que tanto “busca” (quizás de una manera bastante precaria) la sociedad, igualdad que solo decimos de dientes para afuera y que se nos olvida practicarla, quizás por el mismo efecto de los prejuicios sobre nosotros, o quizás por el miedo a ser señalados.

¿Alguna vez se han puesto a pensar de donde viene la homosexualidad? Pues bien, existen varias teorías al respecto, una de ellas es la “Teoría neuroendocrina parental” La cual nos habla del desarrollo embrionario; en ella nos muestran un panorama distinto al acostumbrado, esta teoría dice que los fetos durante las primeras semanas de gestación tienden a ser por “default” niñas, existen diversos cambios hormonales durante el proceso de la diferenciación sexual genital que se lleva a cabo durante el primer trimestre del embarazo, y otros procesos hormonales que se llevan a cabo durante la diferenciación sexual cerebral que ocurre entre el segundo y tercer trimestre. Los dos procesos ocurren en diferentes etapas de la gestación y es por eso que se pueden desfasar, el cerebro no es sensibilizado por la testosterona para ser un cerebro masculino y por “default” se convierte en un cerebro femenino en un cuerpo con genitales de varón y viceversa.

Existen también algunos datos neurológicos como los demostrados por el Neurocientífico “Simon LeVay” donde demuestra la diferencia en el hipotálamo entre hombres y mujeres homosexuales vs los heterosexuales, él logra demostrar el INAH3 (tercer núcleo intersticial del hipotálamo anterior) en hombres homosexuales es similar en tamaño al de las mujeres heterosexuales, dando entre otros factores la orientación sexual del individuo.

Durante muchos años he escuchado diversos comentarios acerca de la homosexualidad, las personas dicen que es algo que se elige, la iglesia los clasifica como “sodomitas” y la gente los recrimina por simple ignorancia, con base a lo anterior nos podemos dar cuenta que la orientación sexual no es algo que se elija; es decir ¿A quién en sus cinco sentidos le gustaría ser motivo de burla, o ser señalado? ¿A quién le gustaría sentirse despreciado, o sentirse paralizado de miedo al decir quien es en verdad? ¿A quién le gustaría ser censurado, excluido y humillado por su propia familia o amigos?

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Por fortuna vivimos en una época donde esto cada vez es menos frecuente, donde la gente se da cuenta que en verdad no es algo malo, ni pecaminoso, y donde las personas cada vez dejan más “la moralidad extremista” que se les han inculcado desde siempre y se permite abrir la mente a algo que siempre ha estado pero que ahora las personas en vez de ocultarse tratan de aceptarlo y de “encajar”. Aunque esto es algo que no debería de ocurrir, todos somos partes una sociedad que bien o mal existe y es una sociedad donde la igualdad debe predominar sobre todo y debe permitir que todos nos amoldemos por igual.

Han existido mucha polémica al respecto y se han hecho muchos estudios para tratar de comprender la homosexualidad, uno de ellos fue hecho por Alfred Kinsey quien elaboró diversos trabajos para tratar de comprender el comportamiento sexual humano en Estados Unidos y fue el creador de la famosa “Escala de Kinsey” donde se establecen del 0 al 6 el grado de homosexualidad, siendo el 0 una persona total y absolutamente heterosexual, pasando por el 3 que es una persona bisexual hasta llegar al seis que representa a una persona totalmente homosexual.

En la sociedad se calcula que el 2% de la población es homosexual es decir 1 de cada 10 personas, es más común de lo que muchas personas creen; existen personas homosexuales que por las condiciones de violencia, intolerancia y discriminación se ven forzadas a mantener relaciones heterosexuales, o a mantenerse como se dice coloquialmente “dentro del closet”. Alfred Kinsey reportó que el 37% de los varones estadounidenses admitían haber alcanzado un orgasmo al tener contacto sexual con otro hombre y que el 8% de hombres y mujeres habían tenido algún tipo de experiencia homosexual.

Y entonces ¿Por qué nos asustamos? o ¿aun creemos que por convivir con una persona homosexual se van a enamorar de nosotros? A veces me sorprende la doble moral de las personas y lo absurdo de sus comentarios, por desgracia nos acostumbraron a seguir normas y reglas impuestas hace mucho tiempo, normas que ya son obsoletas y que además usamos a nuestra conveniencia. Si bien es cierto que en la biblia dice que “No te acostarás con varón como los que se acuestan con mujer; es una abominación” (Levítico 18:22), pero también dice “Si alguien vende a su hija como sierva, ella no saldrá libre como salen los siervos” (Éxodo 21:7) esto deja mucho que pensar, las reglas morales impuestas por las religiones y las sociedad son obsoletas, estamos “acostumbrados” y no nos detenemos a pensar que eso fue escrito hace muchos años para la sociedad de aquellos días, no para la de ahora.

Hablando un poco de historia en la Grecia Antigua se consideraba normal que un varón en la pubertad fuera amante de uno mayor el cual lo instruía en temas políticos, sociales, científicos y morales, y era normal (aunque menos frecuentes) la relación entre dos hombres maduros; existieron muchas relaciones de esta índole, tal es el caso de Aquiles y Patroclo o de Alejandro Magno y Hefestión, en la antigua Roma también existieron como Julio Cesar y Nicomedes, Marco Antonio y Cesar Augusto , se les señaló de tener amantes masculinos. Si grandes civilizaciones como la romana y la griega podían aceptar esto ¿Por qué nosotros no? Una vez más presumimos acerca de nuestra evolución como seres pensantes y sociedad, pero debemos ver hacia atrás para ver que, en efecto, hemos avanzado en muchas cosas, pero hemos retrocedido en otras tantas.

La persecución contra los homosexuales ha sido muy común, han existido grandes matanzas como la nazi, quien bajo el mandato de Hitler respaldado por un artículo del código penal de 1871 que decía que “Un acto sexual antinatural cometido entre personas de sexo masculino es punible con prisión y se puede disponer de la perdida de sus derechos civiles”. Se calcula que aproximadamente 100,000 hombres fueron asesinados durante este mandato entre 1933 y 1945 y eran identificados en el campo de concentración con un triángulo color rosado.

Sin embargo y pese a todo el panorama ya no es tan negro. Muchos países han logrado que se apruebe el matrimonio entre miembros del mismo sexo, esto para apoyar los derechos igualitarios y también para reducir la homofobia en la población que aún persiste.

El matrimonio entre personas del mismo sexo en México es cada vez más una realidad y se puede realizar en todas las entidades federativas del país esto según la jurisprudencia 43 2015 de la SCJN en la cual obliga a todos los jueces a seguir este criterio favorable en todos los amparos que se interpongan, en cualquier parte del país, y en donde aún no están legalizados este tipo de matrimonios, aunque solo en la CDMX, Quintana Roo y Coahuila, este tipo de uniones se les permite gozar de todos los beneficios como IMSS, ISSSTE, INFONAVIT, así como la adopción de menores que solo por puntualizar, la adopción homoparental NO INFLUYE DE NINGUNA MANERA EN LA ORIENTACIÓN SEXUAL DEL MENOR.

Es un hecho que los pasos son cortos, y que nos hemos tardado mucho en avanzar y en formar nuestro propio criterio en vez de dejarnos llevar por lo que nos dicen. El machismo fomenta odio y el odio nos atrasa como sociedad, debemos pensar que todos somos humanos, que todos somos iguales y que todos merecemos de libertad.

¿Por qué las parejas heterosexuales pueden tomarse de la mano o besarse en público y la gente no dice nada? ¿Por qué es tan escandaloso el hecho de ver a dos mujeres besándose o a dos hombres? Estamos atrasados, señalamos lo que “no es común” sin darnos cuenta que en realidad lo es, pero que mucha gente no lo expresa por miedo a la discriminación y al rechazo.

Muchas personas nos jactamos de aceptarlo, de respetarlos “de lejos”, muchas personas dicen “yo respeto, pero que no se besen frente a mi porque qué asco” y no habla otra cosa más que la ignorancia, la intolerancia y la falta de criterio y de educación en el hogar, debemos de revolucionar nuestro pensamiento, para lograr vivir en una sociedad mejor.

Varias especies de animales adquieren actitudes homosexuales con fines de satisfacer sus necesidades fisiológicas normales sin fines reproductivos, y no existe discriminación de los demás miembros de la “manada” ¿Cuál es la especie evolucionada entonces?

El 17 de mayo se celebra el día internacional contra la homofobia, se conmemora la eliminación de la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales por parte de la asamblea de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1990, el cual fue un gran avance en cuanto a la aceptación de la sexualidad y su diversidad.

El cambio está en nosotros, en la aceptación de la diversidad, la homofobia es una discriminación como cualquier otra, que repercute en las personas psicológica y moralmente, no es cuestión solo de aceptar, si no de educar y promover para que en un futuro (espero no muy lejano) la realidad sea distinta y la sociedad no haga distinción y lo vea tan normal como a alguien heterosexual. Al final de cuentas, de eso se trata la libertad.

“Ser homofóbico es tan ridículo como odiar a los zurdos porque escriben con la izquierda. E igual de idiota que pretender enderezarlos”

– Hector Abed Faciolince

Quisiera tomarme el tiempo para agradecerle a mi gran amigo Yael Villaseñor por siempre aportar ideas a mis columnas, leer mis borradores, darme su valiosa opinión, su apoyo, conseguirme personas para entrevistar y casi escribir las columnas a mi lado, sin el quizás terminaría escribiendo una columna completa de como la hormiga llevo la hoja del árbol al hormiguero.

¿Que tanto te gusto lo que leíste?


Datos del autor:

Estudiante de medicina UCSLP, orgulloso miembro de IFMSA y Poblano de corazón

Twitter: @Androgenes

 

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