Entre Mitos y Realidades: El Género Humano y la Violencia Colectiva

Nescimus quid loquitur

Por Jafet Rodrigo Cortés Sosa

 

Si empezamos a hablar de la humanidad desde sus orígenes, podremos toparnos con la idea de la realidad trazada a través de mitos, historias que encarnan distintas cuestiones acerca del escenario actual; comportamientos humanos estructurados en cada uno de los personajes y elementos que vuelve tangible la naturaleza del homo sapiens. Todo esto lleva a pensar en un cuestionamiento claro que se ha ido diluyendo a través de las explicaciones, a veces obvias, acerca del origen mismo de la vida, pero siempre queda esa esencia mística que producen cierto tipo de historias, ¿Qué surgió primero, el mito o el hombre (como especie)?

La historia de Hermafrodita (o), personaje de la mitología Griega, nos traslada a un relato antiquísimo que se puede dilucidar en la actualidad con un espíritu de vigencia clara, surgiendo de ello varias interrogantes encaminadas hacia el género, la intolerancia acompañada de los problemas familiares, sociales y personales que aparecen frecuentemente cuando se trata este tipo de temas, que nos llevan directamente a la creación social de estereotipos y a vislumbrar un panorama general atiborrado de prejuicios; esto a su vez se transforma directa o indirectamente en violencia y en discriminación. Los estereotipos son imágenes mentales de lo que es establecido como correcto y lo que no; los estereotipos son creados por juicios de valor que encarnan la realidad que la sociedad quiere plantear como “buena” y la que sitúa como “mala”; por lo que podemos observar en la cotidianeidad estereotipos negativos como positivos sobre un grupo o grupos de personas; los estereotipos basan sus juicios de valor en generalizar situaciones, rasgos, características, actitudes y personalidades de los sujetos prejuzgados.

Aunado a este mito, con la película argentina dramática, escrita y dirigida por Lucía Puenzo, titulada “XXY”; surgen una infinidad de dudas si pensamos en las combinaciones que se pueden realizar entre el sexo, el papel que tomamos dentro de la sociedad, el que queremos tomar, la genética, las preferencias sexuales, entre otros elementos. La película narra la marcada diferencia entre unos padres y otros, en cuanto a la relación con sus hijos. El apoyo incondicional de unos y la desaprobación de otros; la expectativa que tienen los padres sobre los hijos y la realidad imperfecta no esperada; el amor y el desprecio, la confianza y la desconfianza; la intolerancia y el respeto a las decisiones sobre sí mismo. Dos padres con visiones totalmente distintas en una sociedad discriminatoria de lo que a sus ojos es “distinto”, sin poder aceptar ideas contrarias a su cosmovisión antiquísima que lo único que ha hecho es estancarnos con conceptos ya sobrepasados por los tiempos, las necesidades, por la vida misma, por la gente.

Al final podremos observar que este tipo de representaciones cinematográficas cumplen con su papel, concientizando sobre el problema latente en este rubro del género; hablándonos del tangible riesgo que corren las personas transgéneras (os), hermafroditas (os), con orientación sexual diversa, por estar constantemente en una situación de vulnerabilidad de sus derechos. Constantemente el individuo lucha contra la expectativa social, la sociedad espera que sea “normal” su conducta dentro de ella, y que siga los parámetros ya establecidos para esa normalidad.

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Podría decirse que para ser hombre dentro de la sociedad debes de tener ciertas características, resumidas en estos conceptos: Para ser hombre debes de ser macho (biológicamente), masculino (conductual), heterosexual (orientación sexual); y para ser mujer debes de ser hembra (biológicamente), femenina (conductual), heterosexual (orientación sexual). Cualesquiera de las variantes que se puedan llegar a formar, claramente no son aceptadas por la sociedad en general, por ir en contra de lo establecido, quedando el individuo atado sin poder decidir sobre su persona; gracias a la utilización del sistema sexo-género, lo más importante a considerar es la expectativa social, dejando de lado lo que el individuo quiere ser dentro de ella (voluntad individual).

Existen y han existido a través del tiempo, de los mitos y las historias de antaño, un sinfín de ideas que afectan al concepto de ser humano; sociedades que nos deshumanizan y nos convierten en autómatas, consumistas de pensamientos aparentemente nuevos, pero son los mismos, sólo que aparecen maquillados de otros tonos, con otros nombres para la violencia y la discriminación; otros personajes promoviendo movimientos en contra de lo “diferente”, situaciones que ponen al límite la intolerancia que se convierte en ríos de sangre, dolor e impotencia.

Hay que empezar a vislumbrarnos como un único género, el humano, sin perder la diversidad que nos caracteriza como especie. Hay que ser protectores y salvaguardar cada individuo la integridad de la vida, sin que importe la diferencia ideológica, las razas, origen étnico, religión, preferencia sexual, edad, sexo, clase social, etc. Todos y todas tenemos la tarea de construir juntos una sociedad cada día más consciente, cada día más humanizada. Debemos contribuir para deshacernos de estos estigmas sociales que sólo dejan a su paso discriminación que a su vez causa conflictos individuales generados por los conceptos de colectividad que no engarzan parcial o totalmente en el individuo y a su vez, la intolerancia como un medio de violencia, muchas veces puede llevar a la muerte de gente inocente que su falta grave fue pensar, ser o actuar, de manera distinta.

Tenemos mucho trabajo como sociedad en contra de la violencia, y la mejor forma de combatirla es empezando ahora, sembrando en las personas de nuestro entorno las ideas de igualdad, respeto, solidaridad y humanismo; inculcar valores universales que como conjunto hemos ido perdiendo; y que el resultado de todo esto sea crear empatía, que la gente se ponga en el lugar del otro y vea la problemática desde distintos enfoques, como el de género.

Tengo el ideal de un futuro con una sociedad mexicana que haya superado estos temas de violencia y discriminación que laceran la vida en colectividad; una sociedad mexicana madura y comprensiva; una sociedad abierta al diálogo y la propuesta; al momento sólo me queda (como a todos y a todas) seguir promoviendo la igualdad desde un panorama de sustancia.

 

¿Qué tanto te gusto lo que leíste?


Datos del autor:

Político, pambollero,escritor, Licenciado en derecho egresado de la Universidad Veracruzana, originario de Xalapa, Veracruz Twitter: @JAFETcs

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