Noche y niebla en Veracruz.

Por Argel Humberto.

 

“¿Dónde los llevan?”, se animó a preguntar. “Van a la niebla de ninguna parte”, le contestaron.

Testimonio de la Dictadura Argentina

 

Pocas violaciones a los derechos humanos son tan perversas y lesivas como la desaparición forzada de personas. Desaparecer no es morir, es dejar de existir. Es una violación múltiple, que se extiende por el tiempo, que afecta todo el núcleo cercano de la victima y descompone el tejido social. Sumerge a los familiares y amigos en una vorágine de emociones que van más allá del dolor que produce la muerte violenta en un duelo habitual; el silencio, la impunidad, el terror, el miedo, la mentira y la incertidumbre se transforman en una tortura diaria que hace prácticamente imposible cualquier recuperación. Su efectividad como arma es incuestionable.

Fue la Alemania Nazi de Hitler la que perfeccionó y sistematizó, con el Decreto Noche y Niebla el 7 de diciembre de 1941, la desaparición forzada de personas como arma en contra de la población. Su objetivo era garantizar el control de los territorios ocupados por Alemania a través de una serie de directrices que pretendían intimidar a la población local hasta la sumisión. Bajo la lógica de Hitler, la efectividad de las medidas radicaba en negar a familiares y amigos cualquier información sobre el paradero de las personas detenidas, pues ello generaba entre la población una atmosfera de misterio, miedo y terror que facilitaba el control, al tiempo que la falta de un cuerpo o de una tumba, evitaba la congregación de posibles opositores. Esta estrategia fue bien documentada y sancionada durante los juicios de Núremberg, en donde un alto oficial de la SS la clasificó como la peor de las acciones del nazismo.

Sin embargo, la justicia que se otorgó por la horca en Núremberg no fue suficiente para sepultar la idea del control mediante el terror. En las décadas posteriores al fin del fascismo la noche cubrió decenas de países y la niebla se llevó a cientos de miles de personas. Los sentimientos de mutua aniquilación y exclusión, que alimentaron la guerra fría, provocaron el uso extensivo de los métodos de control utilizados por los nazis. La Operación Cóndor, por ejemplo, fue una política de seguridad auspiciada por la CIA que pretendía mantener alejado al comunismo del Cono Sur, sus alas extendieron la noche y la niebla por Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Brasil, llevándose a más de 60,000 personas. Y no es que los militares se volvieran locos, las dictaduras militares se unieron para secuestrar, torturar y desaparecer a sus opositores de forma sistemática con un claro objetivo político y económico, que los llevaba a buscar el control mediante el terror.

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En México, la llamada guerra sucia que transcurrió en las décadas de los 60’s, 70’s y 80’s, fue el triste reflejo de la política de seguridad implementada por la CIA en Sudamérica. Técnicas de contrainsurgencia, que incluían el uso de la desaparición forzada de personas, fueron puestas en práctica para exterminar el comunismo y la guerrilla del país. Cientos de personas, fueron secuestradas y torturados en bases militares, prisiones secretas del gobierno y en lugares dispuestos por la extinta Dirección Federal de Seguridad. El número total de víctimas es incierto, muchos archivos siguen clasificados por motivos de seguridad, sin embargo, algunas organizaciones no gubernamentales como el Comité Eureka manejan cifras de más de 500 desaparecidos.

Mi padre preguntó a los militares que de qué se le acusaba. Estos respondieron que de componer corridos. Cuando respondió que si eso era un delito, los soldados dijeron “no, pero mientras, ya te chingaste”.

Testimonio del hijo de Rosendo Radilla Pacheco

 

Debería pensarse que la caída de la Unión Soviética y el advenimiento de sociedades más democráticas y abiertas serían suficientes para desterrar para siempre la noche y la niebla de nuestras sociedades, sin embargo, esto no ocurrió así. Países pobres y países ricos, siguen sufriendo el flagelo de la desaparición forzada de personas, personas que por razones económicas y políticas están condenados a la niebla de ninguna parte. En el caso de las grandes potencias occidentales el 11 de septiembre y la subsecuente lucha contra el terrorismo, permitieron la configuración de una doctrina de seguridad que enfrentaría los principios democráticos, derechos fundamentales y límites al poder del estado con una falsa lucha por la seguridad. El programa de detenciones secretas llevado acabo por la CIA en su lucha contra el terrorismo, y que resulta sólo la punta del iceberg, fue expuesto al mundo en 2012 por el caso El-Masri v. Macedonia ante la Corte Europea de Derechos Humanos, el señor El-Masri fue detenido arbitrariamente por la policía de su país y entregado de forma secreta a la CIA para ser interrogado y torturado en una prisión secreta en Afganistán, toda información sobre su detención fue negada. Grupos defensores de derechos humanos calculan que más de 3 mil personas fueron detenidas de forma arbitraria y llevadas a prisiones secretas en esta lucha antiterrorista, ciudadanos europeos fueron llevados a la niebla de ninguna parte por sus propios gobiernos en nombre de la seguridad.

Tristemente, en el caso de los países menos desarrollados las desapariciones forzadas siguen ocurriendo en contextos complejos de inestabilidad social, pobreza extrema, conflictos armados y estados fallidos. En el caso de México, de acuerdo a los datos de SEGOB y la PGR, existen más de 25,000 personas desaparecidas. Muchas de estas personas, fueron víctimas directas o indirectas de la guerra de baja intensidad que se produce en el país desde finales de los 90’s, entre las fuerzas de seguridad del estado y grupos violentos de naturaleza económica dedicados a actividades ilícitas, o corresponden a tácticas intimidatorias entre grupos rivales que tienen el control efectivo sobre determinado territorio. Efectivamente, tanto el Estado como estos grupos criminales han recurrido al secuestro, ejecución y ocultamiento de miles de personas, en la persecución sus objetivos. En el estado de Veracruz, existen reportes oficiales de 661 personas desaparecidas, de acuerdo con la PGR 1 de cada 4 desapariciones ocurre en nuestra entidad y si tomamos en cuenta las cifras del INEGI en la cual se establece que 9 de cada 10 delitos no son denunciados, creo que podríamos darnos una idea aproximada del grave problema que existe en la entidad. Tan solo a finales de abril de este año, la Primera Brigada Nacional de Búsqueda de Desaparecidos reportó el hallazgo de 500 osamentas, hornos y maquinas para triturar huesos en el municipio de Amatlán de los Reyes.

Pero, ¿hasta qué punto el gobierno es responsable? Creo que al intentar responder esta pregunta debemos ser muy cautelosos. En primer lugar, porque no se puede acusar directamente al gobierno de la descomunal cantidad de desapariciones que tristemente superan el número de desaparecidos durante la dictadura de Pinochet. Esto es así, porque como bien se ha señalado, muchas desapariciones ocurren en un contexto en el que grupos criminales que no se encuentran bajo el control directo del gobierno buscan no sólo la eliminación física de sus opositores, sino que como un Estado criminal, en pleno control de determinado territorio, buscan generar los sentimientos de inseguridad y temor que traen consigo la desaparición de una persona, a efecto de someter a la población a su voluntad. Tema aparte son los casos, hasta el momento aislados, en los que diferentes agentes de seguridad del estado de Veracruz, en colusión directa con grupos violentos de naturaleza económica han participado en la desaparición forzada de, por ejemplo, los jóvenes de Tierra Blanca. Lo cierto es que por acción u omisión, hay un responsable, y no no queda duda que el tiempo aclarará las cosas, pero por el momento, todo en Veracruz es noche y niebla.

¿Qué tanto te gusto lo que leíste?


Datos del autor:

Abogado especialista en Operaciones Internacionales de Inversión y Derechos Humanos. Actualmente se desempeña como Socio de Herrera Escobar & Asociados, así como Director Jurídico en LEHAATSIM INTERNATIONAL CAPITAL. Es profesor invitado de la FAR EASTEARN FEDERAL UNIVERSITY (FEFU) con sede en Vladivostok Rusia dentro del programa de LLM – INTERNATIONAL TRADE AND INVESTMENT LAW. Cuenta con Estudios de especialización en Estados Unidos, Austria, China y Rusia.

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