El día que el ex Gobernador lloró. (Primera parte)

De moscas y de pasteles.

Por el Señor de las Moscas.

La política siempre es ficción y la imaginación juega un papel importante, pues nos permite ver el futuro, cambiar el pasado y alterar el presente. El siguiente relato es producto de la imaginación y de la catarsis del que escribe.

Algunos dicen que fue en un 7 de diciembre cuando vieron llorar por primera vez al ex gobernador, otros dicen que no, que su soberbia nunca lo abandonó. Pocos fueron los testigos directos de aquel juicio, pocos pudieron verlo ahí, sentado, asustado. Y es que si bien desde que el gran señor fue presentado por la Fiscalía, cientos de personas se presentaban a diario a las afueras de ese juzgado con la esperanza de entrar; abogados, fiscales, asesores y enviados de la Secretaría de Gobernación absorbían todo espacio físico disponible. Desde el primer día del juicio, la Jueza de la causa tuvo que ordenar el desalojo inmediato de medios, ciudadanos y curiosos; a su vez elementos de seguridad montaron guardia permanente para asegurarse de que nadie pudiera entrar. Ni siquiera José, un pobre campesino que fue detenido mientras robaba para comer, y que al no poder entrar a obtener justicia permanecía detenido, en el limbo, silenciado por muchedumbre que abarrotaba la única calle del lugar. Al fin y al cabo, la justicia no podía esperar. Ya afuera, en la banqueta de aquellas pequeñas y mal hechas salas de juicio oral, ubicadas en las instalaciones de la supuesta nueva Ciudad Judicial, los reporteros y sus equipos se mezclaban en la angosta calle con los ciudadanos, que atraídos por el morbo, la venganza o por el odio, intentaban captar la cara de aquel que los defraudo, de aquel que los humillo y les robó, expectantes, esperaban la ejecución. Muy notoria era la presencia de la maestra Martha, una vieja seca y enferma, que hacía días no comía y montaba guardia para ver al ex gobernante esposado, con suerte arrepentido; su esposo, el maestro Ignacio había muerto hace un par de años por una complicación en su diálisis que tristemente ocurrió en un diciembre que su pensión no llegó, la maestra no sabía muy bien a quién culpar, cientos de personas habían participado en el saqueo del Instituto de Pensiones, pero algo le decía que si pudiese ver una lagrima en aquel rostro regordete, se sentiría mejor. Y estaban los otros, un grupo rojo y próspero en número, que con la conciencia triste y los bolsillos llenos gritaban a todo pulmón por la liberación de aquel hombre, su rey. “Vive le roi !” “Vive la monarchie !” Por qué las cosas bellas nunca duran, ni las rosas, ni la nieve. Ni el supuesto progreso.

En política todo es cuestión de percepción, el hambre se vende fácilmente, sobre todo en ese Estado y nuestra justicia que es única, por no ser ciega, no es ajena a la presión. Durante todo aquel juicio el apoyo pagado por el rey, para el rey, había rendido sus frutos; así lo mostraba el rostro envejecido de la Jueza, que durante aquel proceso llegó a perder toda la belleza que nunca tuvo, y su voz, firme y desafiante al principio era ya un mero susurro, el juicio más importante en la historia de México la envolvía, la sumergía y la asfixiaba. Su cara lo decía todo, no era lo mismo jugar a la judicatura con ladrones, pederastas y homicidas que estar frente a aquel señor, tan fino, tan magnánimo. Ella, que era la prueba plena de un sistema corrupto y podrido, ella, que sin ningún merito impartía justicia, no tenía reproche alguno a su monarca. Sino fuera por el, y por gente como el, ella no hubiera pasado de ser secretaria, cómo podía juzgarlo, si ella en su lugar hubiera hecho lo mismo. Pero aunque aquella mujer, torpe como lo era, moría por liberarlo, soltarlo y abrazarlo; y a pesar de que dos magistrados de gran bigote, poca mente y mucha hambre, se reunían con ella a diario a estudiar el caso, no había salida. De estos juristas, expertos en la mentira, ya no se esperaba nada, convertidos en prósperos empresarios, aquellos magistrados habían pasado tanto tiempo jugando con el presupuesto del tribunal que ya nada sabían de argumentar. Sobre todo porque la investigación era solida, nada que el FIscal hubiese podido armar, no, esto era algo diferente, era algo bien hecho, una investigación seria por parte de un gobierno serio.

prision

Y es que cómo podríamos olvidarlo los habitantes de este hermoso Estado, si el ejecutivo en turno por primera vez en más de veinte años, funcionó. Exigió la renuncia del fiscal y aplastó la resistencia en el congreso, ordenó la integración de un grupo multidisciplinario de expertos, contadores, informáticos, economistas, actuarios, abogados y asesores bursátiles de primer nivel, ningún familiar, ningún recomendado. Dicen que la dirección la daba Bucareli, otros que eran los altos jerarcas de la entidad, esa familia que desde las sombras controlaba todo. Por su seguridad, nunca se reveló la estructura exacta de aquel grupo de expertos, sabíamos que eran muchos, sabíamos que sus credenciales eran serias y sabíamos que estaban acuartelados en un fraccionamiento exclusivo de la capital, en una residencia que se recuperó en los primeros decomisos, pero no sabíamos más, la operación de detección de activos ilegales más grande en la historia de México era hermética. Sabíamos que por el tiempo que tardaron, no fue una tarea fácil, sobre todo antes de la captura del ahora ex Gobernador en oriente, pues toneladas de papel escondían uno de los esquemas de lavado de activos más complicado y sofisticado del mundo. Se rumoraba que un intrincado sistema de software había sido diseñado a la medida para esconder el dinero en cientos de miles de cuentas, operaciones por apenas unos cuantos centavos de dólar eran llevadas a cabo de forma automática y cientos de compañías offshore servían de fachada para ocultar el rastro del dinero de tres generaciones de mexicanos. La ayuda internacional no servía de mucho, ningún fisco en el mundo baja más de tres niveles en la búsqueda de activos, sin embargo, este no era el fisco, era el pueblo de este bello estado buscando el dinero de sus hijos y de sus nietos. Por lo que se tuvo que innovar y prescindir de la legalidad. Tal vez por eso, la etapa probatoria fue la más difícil, la jueza no entendía nada, acostumbrada a enjuiciar a ladrones de bebidas coloradas y pastelitos de chocolate, no lograba descifrar la complejidad de los argumentos del fiscal especial, los números de los actuarios le sonaban chistosos y fácilmente se dejaba seducir por una de las defensas más costosas y efectivas en la historia legal del país.

Muchos dicen, que la defensa hubiese resultado aún más fácil de no ser por el propio ex gobernante, que insistía en gobernar su defensa. En una comida en Polanco, el abogado titular llegó a decir que no soportaba a su cliente, y que varias veces había tenido que recordarle que los abogados no tienen patrones, y más de una vez tuvo que amenazarlo con la devolución de las más de 6 mil cajas que integraban su expediente; sin embargo, el dinero y la presión desde el partido lo obligaban a aguantar. Al fin, de gente bien nacida es agradecer los beneficios que se reciben y un abogado como lo era aquel, mal nacido, no fue. Tal vez por ello, su descontento con el resultado, el sabor amargo en sus labios, la morbosidad y el sin sentido, de ser él, el único testigo de aquel momento en que a aquel político corrupto le llegó su veredicto.

Participa con tu voto para decidir cual será el destino de este personaje en la segunda parte de este relato.

¿Cómo calificas este relato?


Lo más leído de la semana:

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s