Emociones Olvidadas VIH+

Eleutheria

Por Andrés Benavides Rodríguez

“La discriminación, el entendimiento incompleto y fragmentario, siempre se encuentran en el punto de partida del conocimiento humano” – Masanobu Fukoka

 

Durante mucho tiempo el VIH/SIDA se ha considerado una enfermedad exclusiva de homosexuales, discriminando de esta manera a todas aquellas personas con orientación sexual distinta. Las críticas, los señalamientos, las burlas y el rechazo se hacen presentes día a día en una sociedad donde el machismo predomina en las calles, en los hogares y en la vida no solo de los mexicanos, si no de la población en general; donde el machismo es la leche materna que bebemos llenos de goce, sin darnos cuenta que es un cáncer que sigue esparciéndose poco a poco y que no solo nos daña a nosotros, sino a muchos a nuestro alrededor.

Lejos de ser la sociedad “progresista” que presume de tener ideologías diferentes a las que nos inculcaron de niños, nos hemos convertido en la sociedad discriminatoria que tanto miedo teníamos de formar, donde los prejuicios se siguen haciendo presentes y donde creemos solo en lo que leemos en redes sociales y nos conformamos con la información poco fidedigna que ofrecen, lo cual fomenta la creación de tabúes que a su vez fomentan la discriminación entre nosotros mismos ¿Qué pecado más grande existe que el “señalarnos” entre nosotros que somos humanos?.

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Para empezar, definamos que es el VIH y el SIDA. Según la Organización mundial de la salud (OMS) Las siglas VIH se refieren solamente a la presencia del Virus de la inmunodeficiencia humana dentro del cuerpo de alguna persona, lo cual lo hace únicamente “portadora del virus”, esto quiere decir que la persona infectada por el VIH puede transmitir el virus hacia otras personas. La infección produce un deterioro progresivo del sistema inmunitario o “inmunodeficiencia”. Por otro lado, el SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida) es un término que se aplica a los estadios más avanzados de la infección por VIH y se define por la presencia de alguna de las más de 20 infecciones oportunistas o de cánceres relacionados con el VIH. En otras palabras, el hecho de que una persona este infectada con VIH no quiere decir que tenga SIDA.

El VIH se transmite de persona a persona solo por ciertas vías, como son relaciones sexuales sin protección de barrera (como el condón) con una persona infectada por este virus, el uso compartido de agujas y jeringas, la vía materno-fetal (Esta transmisión se disminuye brutalmente si la madre VIH+ recibe el tratamiento adecuado durante la gestación) y por transfusiones sanguíneas (también ha disminuido considerablemente la transmisión por esta vía por las pruebas realizadas a la sangre del donante antes de ser transfundida).

Con base en lo anterior el estar en contacto con una persona VIH+ el saludarla de mano, compartir casa, vajilla, habitación, el darle un beso, etc. no pone en riesgo la salud de las personas con las que convive. Lo que si daña es la discriminación de las personas poco informadas que rechazan a las personas infectadas.

Psicológicamente hablando, el momento en el que una persona se entera que está infectada con VIH atraviesa por las etapas del duelo de Kübler- Ross (Negación, ira, negociación, depresión y aceptación). Resulta indignante como la sociedad no es empática con las personas que atraviesan este proceso y solo se encargan de señalarlos mediante etiquetas con adjetivos peyorativos que lo único que fomentan es el odio, la depresión, la angustia, la culpa y la soledad. La comunidad VIH+ vive aislada, por el miedo que les causa ser señalados por personas ignorantes y desinformadas.

La experiencia de vida de una persona VIH+ realmente me hizo reflexionar acerca de las acciones de las cuales yo tomo parte como miembro de una sociedad “funcional” y discriminatoria y de cómo pequeñas palabras y acciones aparentemente sin importancia repercuten más allá de lo que vemos o nos podemos imaginar.

“Al saber que tenía el virus dentro de mí, lo primero que pensé era que me iba a morir, después el que iban a decir mis papás, me retraje, no dije nada, solo podía pensar que esto no podía estarme pasando a mí y me convencí de que el resultado estaba mal, que yo no estaba enfermo…” son las palabras de una persona que ha vivido con el virus por poco más de dieciséis años.

Por desgracia, somos una sociedad distraída, no vemos lo que está justo frente a nuestras narices, y hablamos sin saber, juzgamos sin conocer y odiamos casi solo por placer.

¿Qué logramos con juzgar? Desatar el miedo en quienes necesitan ayuda, hacerlos pensar que ellos tienen la culpa por estar enfermos, que no contaran con ningún tipo de apoyo y como consecuencia de esto viene el aislamiento. “Solo quería huir, no quería que mi familia se diera cuenta de que estaba enfermo”

El VIH es una enfermedad como cualquier otra, si no se trata es mortal, pero si se trata con medicamentos, los cuidados adecuados y los estudios de rutina, las personas que la padecen pueden vivir su vida como como si el virus prácticamente no existiera en ellos, entonces ¿Por qué hacer diferencias? ¿Por qué a una persona con Diabetes, o Hipertensión no la sobajan, no la señalan, no la hacen menos? Quizás sea por costumbre, porque son enfermedades “comunes” que afectan a gran parte de la población.

Según las estadísticas de “censida.salud.gob.mx” en 2013 había 174,303 personas viviendo con VIH tan solo en nuestro país. Entonces tomado lo anterior como referencia ¿Por qué no nos podemos acostumbrar a esta condición? ¿Por qué seguimos señalando? Parece increíble que con toda la información existente acerca del tema las personas sigan creyendo en tabúes que fueron descartados hace años como que “El VIH solo se limita a la comunidad gay” ¿Es por eso que no podemos aceptarlo? ¿Es por eso que gran parte de las personas que viven con este virus no se atreven a ir ni a los grupos de apoyo? Entonces caemos en otro tipo de discriminación como es la homofobia.

“Como consecuencia de no haberme tratado por negarme a aceptar que tenía el virus, estuve en el hospital por veintidós días, durante los cuales le pedí a Dios que me ayudara porque solo quería ser feliz. Al final mi familia lo terminó aceptando, pero comencé a notar que mis trastes los lavaban con cloro y querían mandarme a dormir a un cuarto de servicio que estaba alejado de la casa. Entonces me retraje, no salía de mi casa, mis familiares iban a visitarme, pero mis padres les decían que tenía cáncer, me hacían sentir como si hubiera matado a alguien…”

Bien dicen que “El ignorante critica porque cree saberlo todo” la ignorancia a mi parecer es la enfermedad más grave de todas, es capaz de dañar tan profundamente que puede ser casi irreversible. Si todos estuviéramos correctamente informados el mundo sería diferente, las personas que ahora parecemos repudiar se sentirían aceptadas. Quizás es la idea de “un mundo maravilloso” pero ¿es imposible? Yo creo que no, el punto es ACEPTAR que son personas con una enfermedad que hasta ahora no tiene cura, pero si tratamiento, y entender que también son seres humanos que sueñan, que sienten, que tienen esperanzas.

“Siento que la gente se aleja al saber que soy positivo sin embargo a dieciséis años de tener un diagnóstico, no me canso de buscar al amor de mi vida. En el laboratorio nos juntan a todos los VIH+ el mismo día para los análisis de rutina y a veces me da gusto ir y encontrarme con alguien que me quiera y que no se aleje, me da mucho miedo infectar a los demás”

El tratar a las personas que viven con el virus como a cualquier persona no es restarle importancia a su enfermedad es dejar de diferenciarlos, es hacerlos sentir incluidos, es una manera con la cual TODOS podemos ayudar, además de difundir información sobre esta condición, informar sobre métodos de prevención, dejar a la sexualidad como un tema “prohibido”, educar y sobre todo aceptar que somos humanos y aunque tengamos diferencias físicas, seamos de diferentes razas y tengamos diferente orientaciones sexuales, somos parte de un todo y merecemos ser tratados como iguales.

“Un par de palabras, un poco de educación y es como abrir las puertas a un nuevo mundo”

Front of the class, Brad Cohen

Si quieres más información acerca del tema puedes encontrarla en

http://www.censida.salud.gob.mx

http://www.who.int/es

Y acércate a tu centro de salud.

¿Qué tanto te gusto lo que leíste?


Datos del autor:

Estudiante de medicina UCSLP, orgulloso miembro de IFMSA y Poblano de corazón Facebook/androgeness

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