El país que dejó de leer

Alea lacta est

Por Raul Rodríguez Brito

“Una sociedad que no lee está condenada a la mediocridad” – Mario Vargas Llosa 

El sábado pasado se celebró el día internacional del libro, una fecha con el único objetivo de fomentar el hábito de la lectura y la protección de la propiedad intelectual a través de los derechos de autor; esto me llevó a reflexionar acerca del por qué en nuestro país muchas veces nos preocupamos más por el famoso “quinto partido” y nos ponemos tristes y/o fúricos cuando no gana nuestro equipo favorito, o cuando algún político o alguna política hace algo mal y empezamos a criticarlo o criticarla, y que se dice de cuando el famoso de moda se encuentra en una cita, ¡el país se vuelve loco!; y no hacemos realmente nada para cambiar esta mentalidad.

Yo creo que, así como nos es fácil hablar de fútbol, o de criticar lo que pasa en el país, o la farándula, nos deberíamos esmerar más en ser una sociedad lectora, empaparnos de cultura, de historia, de conocimientos para que no nos cuenten y evitar caer en mentiras.

En el año 2012, la revista Forbes publicó un listado de los 20 países más lectores del mundo. Uno podría imaginar países como Estados Unidos, Alemania, Inglaterra y Japón entre estos lugares. Pero por increíble que parezca, ninguno de estos aparece entre los 20 primeros. De hecho, es sorprendente ver que únicamente tres países miembros del llamado “G8” -Canadá, Francia y Rusia, aunque este último temporalmente excluido- sean parte de este listado.

De estos 20 países, ocho son europeos (República Checa, Rusia, Suecia, Francia, Hungría, Polonia, Turquía y España), seis son asiáticos (India, Tailandia, China, Filipinas, Arabia Saudita e Indonesia), tres americanos (Venezuela, Argentina y Canadá), dos africanos (Egipto y Sudáfrica) y uno de Oceanía (Australia).

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Por su parte, nuestro país ocupa el vigésimo cuarto lugar con un promedio del 50 % menos, que el primer lugar (India) respecto al tiempo de lectura diaria. Sin embargo, es impactante ver que en un estudio elaborado por la OCDE y la UNESCO, México se posicionó en el puesto 107 de 108 países, con aproximadamente dos libros anuales por persona; aunque de acuerdo a un estudio realizado por parte del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática en el año 2015, la cifra aumentó a cuatro libros anuales por persona.

En ocasiones, solemos quejarnos y criticamos que nuestros gobernantes son personas ignorantes, pero dicen por ahí que “los gobernantes son el reflejo del pueblo”, por lo cual me pregunto, ¿Cómo podemos exigir gente completamente preparada para ocupar un cargo público, cuando nosotros mismos estamos mal preparados? ¿Cómo criticar a un político por no leer, cuando más del 40 % de los mexicanos en su vida han pisado una librería o que poco más del 13 % de la población jamás ha leído un libro?

Me encantaría decir que se está resolviendo el problema, vamos ganando, pero mientras el problema persista, mientras la gente se siga interesando más por el fútbol o la farándula y no se genere conciencia, ¿qué estamos haciendo realmente?

Si bien es cierto, las ferias del libro (FIL, FILU, FILIJ) han motivado a miles de personas a iniciarse este bello hábito, y han buscado crear conciencia en la sociedad sobre el problema de la no lectura y algunos problemas sociales, aún hace falta que más personas se interesen completamente en la lectura y la cultura y comiencen a cambiar su ideología respecto a los libros.

Ha llegado la hora de cambiar las cosas, pero para esto debemos empezar cambiando nuestros hábitos; necesitamos dejar de decir cosas como “¿para qué leer tal libro si ya sacaron la película o la serie?” O “¿para qué me va a servir leer eso? Que flojera”, así como debemos dejar de vivir encerrados en el mundo de la tecnología, únicamente al pendiente de las redes sociales y de la televisión.

Debemos empezar con un pequeño cambio, es necesario difundir el bello hábito que es la lectura porque solo así podremos cambiar a nuestro querido México.

De igual manera, considero que sería buena opción dar incentivos a los lectores, como por ejemplo en Rumania, todas las personas que viajen en transporte público y vayan leyendo a lo largo de todo el trayecto, no pagan su pasaje, asimismo hace unos meses en el estado de Jalisco, se propuso disminuir la condena de los reos seis días por cada libro leído; puede que sea algo simple, pero a la larga podría funcionar y cambiar mucho la mentalidad e incluso hasta disminuir la delincuencia del país.

Sinceramente yo no quiero vivir en un México ignorante, es mi México, es NUESTRO México, y tenemos que cambiarlo porque somos la generación del futuro y ¿qué mejor si tenemos en nuestras manos la oportunidad de hacer algo grande? Yo por mi parte ya empecé leyendo, así se inicia todo ¿y tú para cuándo lo piensas hacer?

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Datos del autor:

Egresado de la Facultad de Derecho de la Universidad Veracruzana, orgullosamente orizabeño Twitter: @rarodbrito

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