DE UBER Y DE TOMATES

Por Argel Humberto.

Gran lección nos acaba de dar UBER a los mexicanos. Un país acostumbrado a los subsidios gubernamentales y a precios controlados, difícilmente es capaz de generar una economía competitiva. Por lo que si te emberrinchaste con UBER por sus altos costos, te felicito, porque tu, al igual que la clase política, eres parte del problema.

A efecto de hacer frente a la contingencia ambiental el gobierno de la CDMX decidió implementar un doble no circula que dejó fuera de circulación más de dos millones de unidades. Como consecuencia, la CDMX vivió bloqueos carreteros por parte de transportistas, hacinamiento del servicio público de transporte y un incremento en las tarifas del servicio de transporte privado UBER. Si bien, al momento en que se escribe este breve comentario UBER ya ha anunciado el reembolso a ciertos usuarios, por el supuesto “exceso” en el cobro del servicio, la manifestación del mexicano promedio nos deja valiosas lecciones.

uber

De acuerdo con UBER la razón de que su tarifa dinámica aumentara hasta 10 veces, se debió a que su algoritmo, al ver aumentada la demanda del servicio y disminuida la cantidad de coches disponibles, elevó de forma automática los costos del servicio para garantizar que las personas que estuvieran dispuestas a pagar dicho costo pudieran ocupar el servicio con toda normalidad. Es decir, que quien aceptara un aumento en el costo del servicio no tuviera que sufrir por la escasez de unidades o por un aumento en el tiempo de espera. Hasta ahí pareciera que todos estamos de acuerdo, si la oferta de un producto baja y la demanda del mismo sube, el costo va a subir. Es un principio elemental del mercado, que se expresa de la siguiente forma:

Sin título

Cuando la demanda aumenta y la oferta no es suficiente para cubrir dicha demanda, habrá escasez, el precio del producto o servicio aumentará y ante este incentivo más personas pensaran que es una buena idea invertir en dicho producto o servicio, por lo que se generará más oferta y competencia, lo que eventualmente tirará el costo del servicio o producto a la baja. Si el precio aumenta y la demanda disminuye, habrá una sobre-oferta del producto o servicio, que provocará una disminución del precio pues los productores y prestadores de servicio deberán adaptarse a la demanda del producto o servicio para poder sobrevivir. Sino cree en el mercado lo invito a que intente vender gorritos de navidad en 200 pesos durante el sol de mayo.

Volviendo al tema, UBER argumenta que en la anterior contingencia ambiental no implementó una tarifa dinámica y 30 mil usuarios se quedaron sin el servicio. Pareciera lógico que para seguir garantizando un servicio en condiciones normales, ante la escasez de unidades y la alta demanda, el precio suba a efecto de filtrar algunos usuarios. Y creo que aquí es donde empieza el berrinche del mexicano promedio “por qué me van a filtrar, es mi derecho tener el mismo servicio al mismo precio SIEMPRE”. Tema aparte son aquellas personas que aceptaron la tarifa dinámica de [x 9.9] y se están quejando, pues ante un consentimiento expreso, sólo un imbécil o un abusivo irresponsable reclamaría. Uno no va a un restaurante a negociar los precios, eso sólo lo he visto en China, pero vamos, son chinos, el mundo civilizado entiende que el consentimiento mutuo da vida a una obligación reciproca, que esencialmente debemos cumplir. Y creo que aquí es donde un acontecimiento como la exposición al libre mercado en el servicio de transporte hace visible la marcada tendencia del mexicano a no honrar su palabra, a creer que las cosas deben ser gratis y a no respetar el derecho de los demás. UBER no es un servicio público, si la gente llega a considerar pagar cantidades inusuales de dinero para transportarse, es porque prefieren asumir ese costo a utilizar cualquiera de las opciones disponibles, que dígase de paso son opciones de movilidad que inhiben la competencia al constituirse en verdaderas mafias del transporte. ¿Y qué creen? Esas mafias sólo son posibles por gente que busca vivir en la excepción y que las reglas apliquen para todos los demás, no para ellos. Así, el mexicano está acostumbrado a incumplir, a buscar pretextos, a mentir y en última instancia a organizarse para que el gobierno haga una excepción en la aplicación de la ley. Las mafias de transportistas son un claro ejemplo de la falta de estado y consecuencia directa de la excepción a la ley en la que opera la mentalidad mexicana. Y así, todo es un circulo, empiezas pensando que UBER tiene que adaptarse a tus caprichos, que la propiedad y el tiempo de alguien más deben estar a tu disposición a un precio que resulte razonable dentro de los parámetros subjetivos de tu economía, y terminas inhibiendo la libre competencia al exigir la intervención del Estado, lo que te condena a seguir preservando el mismo transporte deficiente controlado por aquellos que como tu, no les gusta cumplir sus obligaciones.

¿Cómo calificas esta nota?


 

Datos del autor:

Abogado especialista en Operaciones Internacionales de Inversión y Derechos Humanos. Actualmente se desempeña como Director Jurídico en LEHAATSIM INTERNATIONAL CAPITAL. Es profesor invitado de la FAR EASTEARN FEDERAL UNIVERSITY (FEFU) con sede en Vladivostok Rusia dentro del programa de LLM – INTERNATIONAL TRADE AND INVESTMENT LAW. Cuenta con Estudios de especialización en Estados Unidos, Austria, China y Rusia.  

Lo más leído de la semana:

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s