El falso mesías de la izquierda mexicana

Themis y Deucalión

por Luis Miguel Rodríguez Alemán

“La cultura, desgraciadamente, es, sigue siendo, un monopolio de la izquierda convencional, muy inalterable, que disfruta de privilegios y se permite satanizar a quienes no comparten sus ideales.”

Mario Vargas Llosa

México esta en crisis, y no me refiero solo a la crisis económica, que tiene al peso sumido en una interminable devaluación que parece no tener final, ni tampoco me refiero a una crisis de instituciones, donde el estado a demostrado perder una de sus principales características que lo identifican como tal, y ha dejado de tener ese poder coercitivo que lo faculta para castigar a quien evade o corrompe la ley.

No, la crisis de México, la que nadie nota o nadie quiere notar, y que debería ser una de las que más nos preocupa, es una crisis que pasa por una carencia de identidad, de ideología, por una crisis de valores, de convicción, nuestra nación como nunca antes, tiene una crisis de buenos políticos, en pocas palabras, parece que no existe una alternativa democrática para la nación.

Generalizar nunca es un ejercicio saludable, y en este contexto, podríamos afirmar que cada partido político tiene sus muy rescatables cuadros, personas que aún detentan una ideología, que aún les preocupan los problemas del país más allá del botín electoral, personas que no piensan en la siguiente elección, si no en la siguiente generación, pero es lamentable reconocer que ellos no encabezan grandes proyectos electorales, no son líderes de sus fracciones en las cámaras, ni dirigen los institutos políticos, muchos de ellos ni siquiera ocupan cargos de elección popular, su trabajo, su convicción y su ideología se desdibujan en las filas de la democracia que privilegia los intereses particulares por encima del interés general de la nación.

México ya experimentó la alternancia con la derecha, y todo pareciera indicar que según las recientes encuestas, existe una creciente intención del voto sobre proyectos de izquierda, pero sin duda, si de una crisis ideológica pudiéramos hablar, la izquierda en el país atraviesa por uno de sus peores momentos.

El elemento más visible de esta corriente democrática en el país, Andrés Manuel López Obrador, es sin duda, el mejor ejemplo de oportunismo político y de una falta de congruencia ideológica.

Andrés Manuel, se presenta como un notable progresista, enmarca todas sus apariciones públicas al pie siempre de una imagen de Benito Juárez, busca mandar un mensaje a los liberales del país utilizando la figura del Reformador de México, pero sataniza y condena cualquier reforma que proviene de una corriente política distinta a la de él.

AMLO en pocas palabras, se presenta como un reformador, pero se opone al cambio sistemáticamente.

López Obrador en cada discurso que pronuncia, habla y condena a la que él considera “la mafia del poder”, esa que afirma se ha apoderado de las instituciones en México, pero cuando sus intereses electorales se lo demandan, se lanza encarnizadamente a defender a esas mismas mafias que él tanto critica. El caso más reciente donde el líder de MORENA, ofreció su apoyo y respaldo a la CNTE, que si nos apegamos a la definición que el mismo ha dado sobre las “mafias del poder” la Coordinadora sin duda, es el mejor ejemplo de cómo un grupo de personas se han apoderado de las instituciones del estado, en este caso, de la educación.

Pero Andrés Manuel no le importa si la CNTE tiene secuestrada la educación en Oaxaca, a él le interesa el voto corporativo, ese que tanto le critica al PRI, y que desde sus épocas como jefe de Gobierno del D.F. promovió con diversos sindicatos, como el extinto SME.

Su partido, el Movimiento de Regeneración Nacional, nunca ha fijado una postura oficial sobre los temas que promueven los partidos de izquierda a nivel mundial, jamás he escuchado a sus dirigentes entrarle de lleno al debate de los derechos de tercera generación, al grado que la Iglesia Mexicana celebró que Andrés Manuel en una reciente entrevista declarara que el matrimonio entre personas del mismo sexo y el aborto eran temas “no muy importantes”.

México demanda hoy más que nunca, de verdaderos proyectos democráticos, con una base ideológica bien sustentada, y que sea congruente en el discurso y la acción. Andrés Manuel, no es mas que un oportunista electoral, que ha sabido capitalizar en las urnas el creciente descontento social, y aunque también es de reconocer, que se ha consolidado como una verdadera oposición al régimen, que siempre es necesaria en cualquier democracia, sus acciones han demostrado que su proyecto no tiene los alcances necesarios para asumir las riendas de un país que demanda un rumbo bien definido y no más experimentos políticos.

La izquierda en México debe regresar a sus orígenes, volverse una verdadera alternativa democrática que agrupe y coordine a los liberales del país, un proyecto político que pase por las mejores mentes de la nación y no solamente por la cabeza de un opositor, el país que queremos no se construye con la división ni la estridencia, se logra mediante los acuerdos, una izquierda que no concibe que su proyecto debe complementarse con la participación de todas las corrientes democráticas esta condenada al fracaso y la nación no se puede permitir otro fracaso más.

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