El día que el partidismo murió

Themis y Deucalión

por Luis Miguel Rodríguez Alemán

“El pobre todavía anda desamparado por el mundo. Busca la justicia, vota a las izquierdas, a las derechas, y no sabe dónde ponerse. En definitiva, vota a los políticos y en los políticos ya no se puede creer. Y eso revuelve las tripas de los pobres.”

Pablo Milanés

Elecciones

Una tarde de esas lluviosas, como las que acostumbra la capital del Estado, me dirigía con rumbo al centro comercial que se ubica en las inmediaciones de Las Animas, al dar vuelta en el retorno que te permite incorporarte a Lázaro Cárdenas o ingresar al centro comercial, llamó mi atención ver a una persona de edad avanzada, repartiendo pequeños papeles (fotocopias) a los vehículos que circulaban por ahí; al pasar por donde se encontraba, hizo entrega de uno y me dijo “candidato sin partido” con una sonrisa genuina, de esas que te contagian a sonreír también; debido al tráfico tuve que avanzar y el intercambio de palabras quedó solo en eso.

El contenido del papel que me había entregado, hacia referencia a un artículo de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, e instaba a que en estas elecciones en lugar de anular tu voto, pusieras en la casilla de “candidatos no registrados” el nombre de él. La imagen que describo, por demás singular, me dejo reflexionando, sin duda me conmovió, ni la lluvia, ni la edad, impidieron a esta persona salir a las calles para promoverse como una opción ciudadana en las elecciones.

El caso de Jaime Rodríguez “el Bronco” o Pedro Kumamoto, candidatos independientes electos, son los mejores ejemplos, de lo que el poder ciudadano puede lograr, pero también son muestra del debilitamiento de los partidos políticos, del hartazgo de la gente por lo que representan estas instituciones.

Kumamoto, el candidato independiente de 25 años que presume de haber ganado con 18 mil pesos su elección, es una invitación a todos los ciudadanos a que reflexionemos sobre el costo exorbitante de nuestra democracia. Si un ciudadano, común y corriente, logro convencer a los votantes de ser la mejor opción para representarlos con esa cantidad de dinero, como podemos seguir justificando los millones y millones que gastan los partidos políticos utilizando como pretexto a la democracia.

Tal vez aun no hayamos dimensionado lo que estas victorias de candidatos independientes pueden representar para nuestra democracia, pero en mi opinión abren la puerta a la posibilidad de refundar nuestro sistema democrático, con bases más ciudadanas y a un costo mucho menor.

Por lo menos a mi, la imagen de ese xalapeño parado entre la lluvia, promoviendo de manera alegre y humilde su candidatura ciudadana me conmovió más, que los miles de spots, todos los discursos, las fotos y espectaculares de las campañas de los candidatos formales; Y con ello no estoy asegurando que esta persona fuera el mejor preparado para ocupar el cargo de diputado federal, o que tuviera las mejores propuestas, porque de hecho no tuve ni la oportunidad de preguntarle si tenia alguna, eso para mi significa, que los partidos han fallado en su tarea de ser la voz ciudadana, han dejado de cumplir su función de representar al pueblo, y yo como miembro activo de un partido político, me deja mucho que reflexionar.

Probablemente, en los libros de historia del futuro, se escriba el 7 de junio de 2015 como el día que comenzaron a morir los partidos políticos en México, la partidocracia ha alejado al ciudadano de la vida publica del país, la desconfianza y el hartazgo por estas instituciones han ocasionado que la gente deje de involucrarse en los asuntos de estado, y ha cedido de manera errónea esta labor solo a los políticos.

En total fueron 5 los candidatos independientes que ganaron en todo el país; un gobernador, dos presidentes municipales, un diputado federal y un diputado local. Ellos en su conjunto representan la nueva cara de la democracia, una democracia con mayor participación ciudadana, a menor costo y esperemos, una democracia más efectiva.

Ciudadanizar a los partidos políticos, implica involucrar a más gente y dejar de postular a los mismos, implica transparentar sus procesos de selección de candidatos para permitir que sea la base la que opine sobre quien tiene los méritos de contender en una elección; ciudadanizar a los partidos significa también detener el gasto desmedido en campañas políticas, que resulta por momentos ofensivo frente a una sociedad que resiste lo duro de la economía; ciudadanizar a los partidos, es la única vía para evitar que este sea el inicio de su definitiva extinción.

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